Ahora Madrid se quita la máscara

Es inevitable que el oportunismo político termine cediendo a las exigencias de la clase social dominante. No iba a ser el Gobierno de Manuela Carmena una excepción y así lo ha demostrado, en unos pocos meses de existencia. El “cambio” ha dejado paso a la continuación de las políticas capitalistas más agresivas, parapetándose, claro está, en la “responsabilidad de gobierno”.

La operación Chamartín y los antiguos talleres de precisión y centro de artillería de Raimundo Fernández Villaverde, entre otros, han revelado la mentira en la que se basa la política del cambio abanderada por la renovada socialdemocracia de Podemos. Ejemplos que clarifican la naturaleza de este movimiento oportunista, potenciado por el capital y sus medios de comunicación de masas.

Una vez aprobado el Plan Parcial de los antiguos talleres de precisión y centro de artillería de Raimundo Fernández Villaverde –donde Ahora Madrid ha tenido que votar junto a PP y Ciudadanos,  salvo 6 concejales que han votado en contra- Rita Maestre, portavoz del Gobierno, salió a la defensa de su traición con estas palabras: «Es una operación heredada del PP que tiene como origen el pelotazo urbanístico al que estábamos tan acostumbrados en los años anteriores. No nos gustaba la operación pero también somos un gobierno responsable y tenemos que tomar decisiones y tratar de conciliar los derechos de los vecinos de Chamberí y de los cooperativistas del proyecto».

Para la alcaldesa de Madrid priman, cómo no, las arriesgadas inversiones de una cooperativa frente a las reivindicaciones de las Asociaciones de Vecinos de un barrio como el de Chamberí donde no hay apenas suelo para dotaciones. Debería saber un político de la altura de Rita Maestre que los intereses del pueblo trabajador son irreconciliables con los del capital y Ahora Madrid se ha posicionado con los de estos últimos, como no podía ser de otra manera.

Respecto a la operación Chamartín –supone 6.000 millones de euros que invertiría el Consorcio Castellana Norte, compuesto por BBVA, al 76%, y la constructora San José, al 24%- se han iniciado ya los pasos necesarios para su pronta aprobación. Desde que en el mes de Junio, el presidente del BBVA Francisco González, advirtiera al Ayuntamiento de que esta operación “crea riqueza para todos y no sólo para unos” la postura de Ahora Madrid ha ido virando hacia su aprobación, más aún tras las reuniones de la alcaldesa con González y Antonio Béjar, presidente de Distrito Castellana Norte.

Lejos quedan ya las declaraciones de Rodrigo Calvo de Ahora Madrid en periodo de campaña electoral en las que rechazaba que las futuras plusvalías fueran hacia una empresa privada cuando el suelo es mayoritariamente público; además de no responder «a la necesidad de vivienda protegida de la ciudad»; y la crítica a la falta de garantías de que sobre las arcas públicas no recaiga una gran parte de la inversión final. El programa de Ahora Madrid se incumple, ya que aseguraba que se iba a “Impulsar la paralización de la ‘Operación Chamartín’: Auditar los diferentes acuerdos que se hayan firmado con entidades públicas y/o privadas”. A no ser que por auditoría se refiera a la encuesta realizada por la empresa MyWord, encargada por Distrito Castellana Norte, cuyo resultado es que el 75% de los madrileños y el 81% de los vecinos de los barrios colindantes opinan que la operación Chamartín será buena o muy buena para la ciudad.

Ahora Madrid sabía perfectamente antes de presentarse a gobernar la alcaldía de Madrid que en la capital existían una serie de megaproyectos urbanísticos, que afectan enormemente a la capital, en proceso de aprobación. ¿Cuál es el cambio entonces, si van a votar al fin y al cabo junto a PP y Ciudadanos lo que ya desarrolló el Partido Popular en la anterior legislatura? Porque si desde el principio tenía pensado enarbolar la bandera de la “responsabilidad de Gobierno” para aprobar esos megaproyectos urbanísticos, debió avisarlo en campaña.

El punto 4.3.4 del programa, que decía “Establecer una hoja de ruta para remunicipalizar el servicio de basuras y recuperar la plantilla de los servicios de limpieza y jardinería”, tampoco parece que se vaya a cumplir, a tenor de lo anunciado por el sindicato de funcionarios CSIF tras su reunión con Manuela Carmena. En ella aseguró la alcaldesa que es «totalmente inviable la remunicipalización» de los servicios de jardinería y limpieza viaria por motivos jurídicos y económicos y que de llevarse a cabo una eventual remunicipalización, «el consistorio no podría garantizar los puestos de trabajo».

Era de esperar esta traición por parte de los oportunistas políticos de nuevo cuño –como por ejemplo pudimos ver en Grecia con el referéndum firmado por Syriza-, como es de esperar que el partido de Manuela Carmena inicie ahora un proceso de lavado de imagen, con algunos movimientos de mínimo calado con los que intentar frenar la erosión en la credibilidad de su Gobierno.

Cada vez queda más claro que el pueblo trabajador no puede confiar en nadie que no sea él mismo y que debe organizarse desde la base, en los centros de trabajo, en los barrios, en institutos y universidades, etc. para poder tomar las decisiones políticas de todo aquello que le afecta. Por tanto, todos los esfuerzos deben centrarse en la creación y fortalecimiento del Frente Único del Pueblo y la Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores por ser estas las estructuras que permitirán tomar las riendas de nuestras vidas de una vez por todas y derrumbar este sistema capitalista criminal para crear otro por y para el bienestar de las hoy clases explotadas, que no puede ser otro que el Socialismo.

 

Comité Local del Partido Comunista Obrero Español en Madrid