Al final todos eran de derechas

En torno al debate de los cuatro líderes con más opciones de ganar las elecciones, se originaron unas expectativas creemos que desorbitadas. Los medios de comunicación generaron un estruendo enorme del acontecimiento para atraer la atención del votante, pues no en balde según ellos, todas las tendencias, por primera vez, iban a debatir públicamente sus programas, tan dispares como inconciliables, porque ¿qué podían tener en común Rajoy (“derecha conservadora”), Rivera (“derecha moderada”), Sánchez (“izquierda”) e Iglesias (“extrema izquierda”)?

Pero no fue así y si quisiésemos resumir al máximo lo sucedido, diríamos que la prensa española es la más sensacionalista y mentirosa del mundo, porque el encuentro nos demostró que ni hubo discusión sobre los verdaderos problemas económicos y políticos que aprietan al país ni tampoco se dieron opiniones diametralmente opuestas, pero se trataba de la democracia “occidental”, la más cualificada del mundo y había que demostrar que la libertad para elegir lo que se quiera es la esencia de la misma.

El maldito Rajoy tenía todas las papeletas para perder, a sus espaldas adosadas arrastraba un lastre demasiado pesado, las miserias y sufrimientos del pueblo: las muertes de los suicidas desahuciados, las largas colas de hambrientos para tomar un plato caliente; los llantos de familiares que habían perdido a un ser querido por culpa de la hepatitis C, porque la camarilla de Rajoy les negaba la medicina que les podía haber curado; la estampa de niños horrorizados al contemplar la escena de sus padres arrastrados por la policía desalojándolos de sus casas; el espectáculo bochornoso que ofrecen los indigentes hurgando en los contenedores de basura; la desesperación de los jóvenes que se ven forzados a ganar salarios insultantes, a trabajar horas extras de balde, a emigrar; las lágrimas de familias jóvenes desilusionadas que han de refugiarse en casas de sus viejos padres, para tener un dormitorio y un plato de comida; el terror que se ha implantado en las empresas por causa de las leyes anti obreras; la ignominiosa vida que llevan los jornaleros que no entienden como lo pasan mal mientras cientos de hectáreas productivas se destinan al baldío; la de los presos políticos y sindicales por defender los derechos de los trabajadores, mientras que los partidos del sistema no son legalizados a pesar de su corrupción institucional e institucionalizada.

La lista es inacabable, por esta razón, una izquierda de verdad, hubiese ganado sin grandes esfuerzos. Pero no fue así, ni nada parecido, porque en dicho debate no había ni un solo partido de izquierda presente, como tampoco un programa de cambio, y los PSOE y UNIDOS PODEMOS creen que con enunciar los casos es suficiente. El pueblo ya sabe todo lo mal que lo ha hecho el PP y el PSOE; sin embargo, para al menos suavizar la crisis, debe saber cuál es la verdadera causa que la produce, porque los llamados de izquierda no se la explicaron. A tenor de todo ello, a Rajoy le bastó dar datos increíbles para que las discusiones marcharan por los derroteros que él quería.

Ni PSOE ni UNIDOS PODEMOS están en condiciones de explicar a los trabajadores, al pueblo, la causa de la crisis, que no es otra que el sistema capitalista, porque ellos sí traicionan al pueblo. Ellos saben que es el sistema capitalista con sus contradicciones el que origina las crisis y todas las desdichas del Pueblo. Y no lo llevan a cabo porque no son de izquierdas, son rotundamente de derechas y, como tal, se comportan ante la ciega ilusión de sus seguidores.

La lógica humana nos lleva a la situación de coherencia, si estos partidos fuesen de izquierdas, no ocultarían la verdad al pueblo, pero decir que la causa de la situación del país la tiene el sistema capitalista, conlleva forzosamente presentar un programa antisistema para ir a la raíz del problema, solo así se saldrá de la crisis en beneficio del pueblo trabajador.

Todos los programas expuestos por los opositores al PP eran asumibles por el capitalismo: mayor cobertura para los autónomos, la subida o bajada de impuestos, la vuelta atrás en las reformas laborales, incluso un referéndum para Cataluña, rogar a Europa que nos dé tiempo para pagar una deuda que no es del pueblo y poco más. Pero hasta el referéndum para Cataluña una de las consignas más “comprometida” de Iglesias, manifestó rápidamente su renuncia si con ello conseguía ascender al Poder. Todo era válido para él, con tal de atraerse al PSOE, un partido que es títere de los monopolios y mamporrero de los empresarios que sistemáticamente violan los derechos de los trabajadores. La verdad y el pueblo son cosas manejables, el fin justifica los medios, nos dirá, pero ¿cuál es su fin? Por lo visto gobernar, gobernar, gobernar, aunque sea con la casta que se cuela por la puerta giratoria.

Para el PSOE y para UNIDOS PODEMOS el objetivo es colocar a España en la situación anterior a la de la crisis. Y nosotros decimos que esa es otra de las mentiras groseras de ambos partidos. En primer lugar retrotraernos a épocas anteriores no significa acabar con todos los problemas de hoy, pues la crisis lo único que ha hecho es cuantificar el pasado. Son los mismos problemas, pero en mayor cuantía. El paro existía, la discriminación, la falta de derechos laborales y políticos para los trabajadores también hacían estragos, habían presos políticos, un partido comunista ilegalizado (PCE(r)), dirigentes comunistas como el caso de Arenas preso y que al día de hoy aún continúa en prisión. Los salarios eran bajos y la prueba está en el S.M.I.. Es decir, volver a ese lugar es no moverse ni un milímetro, es mantener incólume el capitalismo putrefacto que es el responsable de la crisis permanente que hace que el Pueblo trabajador se desangre.

Pero también eso de volver al pasado “glorioso” es una falacia, una mentira que no se puede consentir, pues si no se habló de los derechos políticos del pueblo tampoco se sacó a relucir que en ese pasado 120 grandes empresas levantadas con el esfuerzo de los trabajadores fueron privatizadas. ¿Están en los programas de PSOE y UNIDOS PODEMOS la vuelta a sus legítimos dueños de dichas empresas que es el Pueblo? En absoluto.

A estas alturas, un partido que no luche por la socialización de las grandes empresas, que no emprenda el camino de la movilización para lograr la Reforma Agraria antilatifundista y antimonopolista, que no reivindique la salida de la UE y de la OTAN, que no ilegalice los partidos corruptos progenitores de las leyes reaccionarias que hoy imperan en el país, que no reivindique la gloriosa lucha de los muertos por el franquismo etcétera., no puede tener el sagrado honor de denominarse de izquierda. Por eso, el debate, al final nos demostró QUE TODOS ERAN DE DERECHAS.

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




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