Ante la marcha de Coca-Cola en Málaga, ¿basta con pedir la reindustrialización?

Los comunistas no podemos exigir una reindustrialización sin más, sin tener en cuenta bajo qué régimen de producción se realiza. Así, exigir que en el Estado español haya “industria”, a secas, es como pedir que en el país se construyan más viviendas. Hay que hacerse la pregunta, ¿Para quién y en beneficio de quién?

En el Estado español se han hecho bloques de pisos sin parar, especialmente durante las burbujas inmobiliarias. Y eso no ha garantizado, ni mucho menos, el derecho a una vivienda digna.

De esa manera es como la patronal minera utilizó a los mineros, con la complicidad de los sindicatos del régimen (CCOO, UGT, USO, …) para pedir más subvenciones con el chantaje de cerrar las minas y dejar sin trabajo a gran parte de los pueblos mineros de León y Asturias.

Bajo el régimen capitalista de producción, bajo la propiedad privada de los medios de producción todo lo que se produzca beneficiará únicamente a los dueños de las fábricas, por muy españoles que sean.

Es por eso que la consigna “reindustrialización” sin más, es el “Made in Spain” que une al Estado fascista español, la patronal, nacionalistas, chovinistas, oportunistas (PSOE, PCE, IU-Podemos, CCOO, UGT, USO, …) y nacionalsocialistas de nuevo cuño como los nazbols. Elementos todos sustentadores del sistema capitalista.

Además, los comunistas hemos de situar el grado de desarrollo actual del capitalismo, analizar en qué fase nos encontramos.

Por un lado, la ley de tendencia decreciente de la tasa de ganancia (que no de explotación) descubierta por Marx, implica que hoy, tras el explosivo desarrollo de las fuerzas productivas que han desbordado incluso las propias previsiones de los geniales clásicos (Marx, Engels, Lenin, …), la tasa de ganancia de capital está bajo mínimos conforme la producción no solo se automatiza sino que se robotiza. De esta manera, la mano de obra, asociada al capital variable, va camino de ser innecesaria y es de esa mano de obra de donde el capitalista obtiene las plusvalías y por tanto sus ganancias.

El gran capital, la oligarquía financiera que detenta el control de los monopolios fundamentales de producción, está planificando la economía mundial en una huida hacia delante que no hace más que ahondar en las contradicciones sin solución del capitalismo.

Por un lado, en base a la división internacional del trabajo que han diseñado, han decidido que el Estado español se dedique fundamentalmente al sector servicios. De ahí ese proceso de desindustrialización que ya se inició en los años 80 con el PSOE en el metal (Alcoa, Nissan) o ingeniería (Abengoa) y que se refleja de manera muy clara en ciudades como Málaga cuyo mayor peso económico está en el sector servicios, que genera riquezas inmensas que la clase obrera malagueña no ve por ningún lado, ya que independientemente del sector económico, el capitalista se apropia esas riquezas a partir de las plusvalía que extrae de los trabajadores.

Por otro lado, con el desarrollo del teletrabajo y la “transición digital” se pretende desmantelar las plantillas de las empresas, convirtiendo en autónomos a sus trabajadores, encargándoles y pagándoles el trabajo a destajo a través de plataformas digitales a las que los trabajadores deben conectarse a la espera del encargo que les llueva. Tal como ocurre con los repartidores de Glovo, Amazon o Uber.

Todo esto se está acelerando con la excusa del Covid, pero es algo que ya se estaba planificando desde hace años, enmarcado también en el proceso de transición “ecológica” que beneficiará especialmente a las petroleras, no porque les preocupe el medio ambiente sino por la perspectiva del agotamiento de los yacimientos fósiles y la caída del precio del petróleo a consecuencia de las crisis de superproducción imposibles ya de camuflar. Esta transición será además subvencionada, en el caso de la UE, con al menos 1 billón de euros.

Ante este panorama, por tanto, los comunistas no podemos más que orientar las luchas de la clase obrera a la lucha general de todo el pueblo trabajador, no a la “industrialización” sin más sino a la superación del ya putrefacto régimen capitalista de producción.

Eso implica que en el ámbito de la lucha económica hemos de conducir a la clase obrera hacia la lucha política, fortalecer y desarrollar el sindicalismo de clase, representado a nivel internacional por la Federación Sindical Mundial y en el Estado español por la Coordinadora Sindical de Clase, al mismo tiempo que llamamos a los trabajadores y delegados de personal honestos y combativos a abandonar las filas del sindicalismo vendido y vertical del Estado fascista español representado hoy por CCOO, UGT y USO principalmente. Porque en esta lucha de clases a muerte, estar en el bando de la quinta columna en el movimiento obrero significa darle balones de oxígeno a una patronal y oligarquía financiera parasitarias y criminales, a aquellos que distribuyen las rentas del país en su beneficio provocando la muerte del pueblo trabajador en residencias, centros de salud y hospitales por el desmantelamiento de lo que quedaba del sistema de salud.

 

Por el desarrollo del sindicalismo de clase

Por el fortalecimiento de la FSM y la CSC

Por la superación del capitalismo

Comité Local del PCOE en Málaga




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