Elecciones generales, se acentúa la crisis política e institucional

El pasado domingo 26 de junio, ante la imposibilidad de los partidos del Capital de conformar un gobierno tras las elecciones celebradas hace seis meses, el país volvió a vivir una nueva jornada electoral. La ‘fiesta de la democracia’, tal y como les agrada denominar a los paladines del capital al día de las votaciones, es en realidad  la fiesta de la trampa y del tongo y para comprobarlo basta, simplemente, ver cómo se desarrolla el día electoral y comprobar todas las maniobras realizadas por interventores y apoderados de los distintos partidos, por no hablar de cómo desde el gobierno se niega el voto a determinados sectores sociales, como los emigrados, o el cómo se contabilizan y se compran los votos.  El asunto de la contabilización de los votos –realizado por una empresa privada vinculado con la trama de corrupción Gürtel- arroja situaciones singulares y extrañas, sirva como ejemplo curioso que según la página web del Ministerio del Interior, nuestro Partido pasó en Guadalajara de tener a 156 votos a 102.

Tras prácticamente una década de crisis económica, que se ha llevado por delante al gobierno de Zapatero en 2011, al Jefe del Estado puesto a dedo por Franco, o a la mayoría absoluta del PP obtenida en los comicios de 2011, el sistema se halla en una crisis política e institucional, como lo corrobora que en seis meses han tenido que celebrar dos procesos electorales.

En esta década de crisis económica que ha hecho estallar una crisis política e institucional de magnitudes enormes, la burguesía nos ha dado, y está dando, una magistral lección de cómo actuar políticamente y manejar los tiempos así como de ‘reinventarse’ y remozarse construyendo a nuevos “líderes” de paja y partidos. Aunque en un corto y mediano plazo todo esto le resulte efectivo, el tiempo vital de la burguesía está llegando a su fin y sus inventos y engendros cada vez tienen, y tendrán, un menor recorrido temporal y perderán efectividad. No obstante, la burguesía no tiene reparos en hacer todo cuanto puede, causando el mayor daño posible, para mantenerse en el Poder, pues ello forma parte de su ADN criminal, es su esencia.

Cuando la crisis económica capitalista profundizó cuantitativa y cualitativamente  en 2007, los capitalistas eran plenamente conscientes de las enormes dimensiones de la misma, y de su carácter estructural por el pinchazo de la burbuja financiera, aventada por los máximos exponentes partidarios del Capital: la dupla PP-PSOE y que tantos dividendos económicos le dio a la oligarquía.

Siendo la burguesía sabedora de la situación económica y de que su única salida, su única vía de subsistencia, era arremeter todavía más contra los trabajadores -de tal manera que se produjera una mayor transferencia, aún, de riqueza de las clases populares hacia la burguesía, unido al escenario corrupción generalizada y de descrédito de las instituciones capitalistas-, pergeña una táctica para tratar de salvaguardar la democracia burguesa y sus instituciones así como de desactivar al máximo las movilizaciones contrarias a las políticas criminales que se ven obligados a imponer.

Para desactivar la movilización y la lucha en la calle, en primera instancia la burguesía empleó a CCOO y UGT -sindicatos corrompidos hasta el tuétano en lo sindical, en lo político y en lo  ideológico- que recibían inyecciones de dinero por parte del Estado a la par que firmaban sentencias de muerte en forma de EREs, fraccionaban la lucha de los trabajadores aislando a los mismos por empresa o firmando pensionazos y Acuerdos Por el Empleo y la Negociación Colectiva –que no era más que aceptar las condiciones impuestas por la oligarquía financiera- y mostraban a los trabajadores que la movilización era estéril, por ejemplo las dos huelgas generales de 2010 y 2012. Todo ello unido a la corrupción generalizada ha llevado a estos sindicatos a ser instrumentos cada vez de menos utilidad para la burguesía, al convertirse en organizaciones cada vez más despreciadas por el Pueblo, como se comprueba no sólo en la pérdida de afiliación sino, también, de delegados. En las elecciones municipales de 2011, año en el que se produjeron las elecciones generales en las que el PP obtuvo mayoría absoluta, estalló el 15M, movimiento amorfo e interclasista que bajo la máscara de la indignación no sólo negaba el análisis de clase, sino que se convertía en una válvula de escape que ofertaba el sistema por el que se canalizaba la indignación de parte de las masas pero que no iba a la raíz del problema: el capitalismo y su estado, y fue por ello por lo que el sistema no sólo toleró dicho movimiento, sino que lo promocionó. Ese 15M no era más que la plasmación en la práctica del ideario de ATTAC de que el pueblo, organizado en plataformas, libere a la democracia – la burguesa, por supuesto –  que se halla secuestrada por los mercados, liquidando por completo la naturaleza clase de los problemas de esta sociedad, del problema del estado y de la crisis. PODEMOS no es más que la conversión de ese  15M en partido político, impregnado por la ideología capitalista de ATTAC, convirtiéndose en la apuesta de la burguesía – tal y como se ha demostrado por la enorme propaganda realizada en los medios de comunicación de masas del Capital – para encauzar electoralmente el descontento y la ira de las clases explotadas, de tal modo que se refuerce la pata izquierda del sistema, ante el progresivo deterioro del bipartidismo, desviando a la clase obrera de su misión histórica y garantizando no sólo la pervivencia de la democracia burguesa sino, fundamentalmente, garantizando el dominio de los monopolios y la pervivencia del imperialismo. El primer efecto de PODEMOS fue un descenso de las manifestaciones en un 40% en el 2014 y las horas perdidas por huelgas en 2014 bajaron un 38,5% respecto a 2013. Pero PODEMOS, como veremos más adelante, no sólo ha servido para guiar la indignación de la clase obrera y clases populares por el cauce del sistema burgués, de la democracia burguesa, sino también para debilitar a las fuerzas independentistas, como lo han acreditado los resultados electorales de diciembre y de junio; con lo que la jugada de la burguesía ha sido redonda.

Por otro lado, la forma utilizada por la burguesía monopolista para contrarrestar y frenar las reivindicaciones provenientes de Cataluña y de Euskadi, fundamentalmente, y la aspiración de la burguesía catalana de alcanzar mayor grado de poder fue mediante la creación, en 2005, de una “plataforma ciudadana” en Cataluña conformada por prostituidos intelectuales entregados al capitalismo y al nacionalismo español cuya razón de existir era la de movilizar al pueblo contra el nacionalismo catalán. Un año después, en 2006, esta “plataforma ciudadana” se convierte en partido político, Ciutadans (C’s). Por otro lado, y con objeto de fortalecer, aún más, el nacionalismo español, ‘contrariado’ por las conversaciones del Gobierno de Zapatero con ETA, constituyó en el tercer trimestre de 2007 otra plataforma ciudadana, con muchos vasos comunicantes con la que se creó en Cataluña, constituida por Rosa Díez y Fernando Savater que dio lugar al partido político UPyD que se presentó ya a las generales de 2008 bajo las banderas de la unidad indisoluble del estado español y la regeneración ‘democrática’; curiosa regeneración la que provenía de aquéllos que defendían con mayor vehemencia el corrupto sistema político diseñado por el franquismo. Es evidente que el objetivo de UPyD, en primera instancia, y posteriormente C’s, era el de recoger todo el voto posible que perdiesen PP-PSOE, así como confrontar políticamente al nacionalismo catalán y  vasco.

Con este entramado conformado, arribamos a las elecciones generales de diciembre de 2015 donde, aunque todos los partidos perdieron, el plan de la burguesía funcionó tal y como ésta lo había  planificado. Por un lado pudo calibrar la erosión del bipartidismo, que perdió  5.123.546 votos  y 84 escaños con respecto a los comicios de 2011. No obstante, esa sangría fue a parar al saco de los engendros creados por el sistema para robustecer tanto la pata ‘izquierda’ como derecha del sistema, de tal modo que la pata ‘izquierda’, PODEMOS, se mostró también como un instrumento útil y efectivo para confrontarse y debilitar a los nacionalismos catalanes, vascos y gallego; aparte de engullir también al oportunismo clásico y traidor, IU, totalmente desfondado fruto de su historial de traiciones.

La fugacidad e inconsistencia de los engendros de la burguesía para salvaguardar su dictadura se evidencian en el recorrido de UPyD,  irrumpió en 2008, tuvo su momento álgido en las generales de 2011 y fue desinflándose hasta que en 2015 dicha organización fue devorada por Ciudadanos (C’s), el PODEMOS de ‘derechas’ de la banca.

Las organizaciones que enarbolan la bandera de la ‘nueva política’ que nos vendía la progresía y la prostituida intelectualidad burguesa como ‘regeneración de la democracia’ no son más que criaturas políticas creadas por lo viejo, por la burguesía, para servir a lo viejo, el capitalismo, y que no cuestionan, en lo absoluto, ni al capitalismo ni al estado burgués.

Las elecciones del 20 de diciembre arrojaron un país ingobernable y unos guarismos que en absoluto eran del agrado de la oligarquía financiera, que ante la situación incierta que a priori se dibujaba,  tenía predilección por un gobierno de coalición entre el PP y su muleta naranja de C’s, opción ésta  que la aritmética les negaba. Ante ese escenario, y ante la incapacidad del PP para poder forjar alianzas que le permitiera conformar un gobierno, la otra pata política de los monopolios, el PSOE, planteó la conformación de un gobierno con C’s, con quien suscribió un acuerdo de gobierno, demandando el seguidismo de PODEMOS, ya fuera suscribiendo el mismo o absteniéndose en segunda votación para poder ser investido Pedro Sánchez como Presidente del Gobierno. Tampoco resultó el plan B de la oligarquía, de tal modo que el país estaba abocado a otro proceso electoral ante la incapacidad de conformarse un gobierno.

El periodo transcurrido entre enero y mayo  para conformar gobierno, no ha sido más que un periodo de politiquería burguesa. Por un lado  el PP ante su imposibilidad para conformar gobierno – pues la suma con su marca blanca, C’s, no daba para gobernar y los monopolios no han querido liquidar a su otro partido, el PSOE, haciendo la gran coalición pues todavía le es útil en la misión de engañar al Pueblo – ha empleado la táctica del inmovilismo siendo sabedor  de la incapacidad del resto para ponerse de acuerdo en la conformación de un gobierno, de tal modo que ellos mismos se erosionasen por su propia ineptitud de conformar un gobierno alternativo. Por otro lado,  tanto el PSOE como C’s –dos partidos que ideológica y políticamente son idénticos al PP- trataban de  emplear la premisa aristoteliana de la virtuosidad del centro o punto medio, estando en los extremos viciosos tanto el PP como PODEMOS; como fórmula electorera para obtener rédito político ante unos futuros comicios, estrategia que como se ha visto no les ha cundido. Sin embargo, tanto C’s como PSOE han cumplido a las mil maravillas el papel encomendado por la oligarquía financiera: minimizar al máximo el daño al bipartidismo.

Lo que sí es cierto es que esos seis meses de interregno entre las dos votaciones han dejado bien patente que en la situación de crisis económica, política e institucional en la que se halla el capitalismo monopolista a la oligarquía únicamente le vale un gobierno que de manera firme ejecute las infames políticas económicas y sociales que son dictadas desde la UE y demás instituciones supranacionales imperialistas, siendo el PP la pieza más fiable para ejecutar en la actual coyuntura la dictadura de los monopolios.

A pesar de los numerosos casos de corrupción que salpican al PP durante estos seis meses, el sistema ha sacado a relucir todo el anticomunismo que atesora  mostrando al PP  como la única fuerza que puede frenar a los ‘radicales’ y mantener el orden y la seguridad. En realidad estos seis meses han sido un balón de oxígeno para el PP donde el sistema, por un lado, ha blasonado la bandera del miedo y, por otro, ha focalizado el debate en la necesidad de establecer una correlación de fuerzas que permita lo más posible un gobierno estable comprometido con la UE en lugar de focalizarlo en la calamitosa y ruinosa situación económica y política del país, situación ésta que interesaba ocultarla y desfigurarla, no dudando para ello en hacer un ejercicio de manipulación de cifras y datos descomunal. Todo ello, unido a una campaña electoral donde todas las organizaciones políticas que tenían opciones de gobierno defendían exactamente lo mismo –UE, Euro, OTAN, negación de los derechos de los Pueblos, monarquía, etcétera– ha sido el ambiente óptimo para que el PP no sólo no se erosione sino que, incluso, haya salido reforzado ya sea por el incremento de la abstención, por la transferencia de votos de PSOE y de C’s a lo que se le debe unir, en el caso de ser cierto lo expresado por diversos medios de comunicación alternativos y ciudadanos,  un posible pucherazo electoral. Y es que el capitalismo es un árbol corrompido del que únicamente puede brotar basura y putrefacción.

Lo que sí que es evidente es que la precampaña y la campaña electoral de junio ha dejado claro que el único enemigo es el comunismo y contra él se han empleado a fondo todas las maquinarias propagandísticas del capital y todos los partidos, desde la extrema derecha a la pata ‘izquierda’ del sistema. Y es que la burguesía es plenamente consciente de la situación de quiebra de su sistema y su estado al igual que es sabedora de que la única alternativa a su sistema explotador y criminal es el comunismo, por ello no duda en protegerse de él  vilipendiándolo y asociando al comunismo a sus criaturas oportunistas y anticomunistas como PODEMOS.

Y en ese escenario, con todo el entramado creado por la burguesía para salvaguardar su dominio político ante la situación de crisis política existente funcionando a la perfección, con un PODEMOS que ha sacado la indignación de los trabajadores de la lucha en la calle para canalizarla por el cauce del sistema y del voto haciéndoles albergar la ilusión de poder cambiar las cosas de dentro sin ir a la raíz del problema, el capitalismo, y con un C’s que es capaz de frenar la erosión del bipartidismo y convertirse en el sostenedor de éste, como por ejemplo en Madrid o en Andalucía, se llega al 26J.

El resultado electoral demuestra que esta táctica, por el momento, le está funcionando a la burguesía. De tal manera el PP fue el único partido que avanzó en votos y escaños con respecto a las elecciones del 20D, de tal modo que obtuvo 669.220 votos más que se traducen en 14 escaños más. Ha existido una transferencia de voto de C’s, PSOE, Unió y UPyD al PP donde si se suman lo que estos partidos se han dejado en votos prácticamente coincide con lo que el PP ha subido. El PSOE continúa en su proceso de descomposición, perdiendo 120.606 votos y 5 escaños de tal manera que ha perdido las elecciones en sus graneros clásicos de votos como son  Extremadura y Andalucía donde han perdido 3 de los 5 escaños de tal modo que aquéllos elementos más reaccionarios dentro del PSOE, como son el Presidente de Extremadura y la Presidenta de la Junta de Andalucía, han sido castigados electoralmente. A pesar de la caída del PSOE, el bipartidismo ha repuntado en 548.614 votos sumando un total de 13.330.894 votos y 222 escaños, o lo que es lo mismo, el 63,4% de los escaños del Parlamento.

Los partidos “emergentes”, o las nuevas criaturas creadas por la burguesía para salvaguardar su poder político y el bipartidismo, como se puede ver en los datos anteriores, han cumplido su misión. Por un lado tenemos a C’s que, a pesar de haber perdido 8 escaños y 390.759 votos, no podía disimular su alegría por los resultados electorales conscientes del buen resultado obtenido por la clase social a la que representan, la burguesía monopolista. Por otro lado, la Coalición conformada por IU y PODEMOS ha perdido 1.089.760 votos si se comparan con los resultados obtenidos por separado de cada formación el pasado 20D evidenciándose, por un lado, que una parte importante de sus votantes se han ido a la abstención y, por otro, que muchos votantes de IU no se han mostrado conformes con la coalición y no la han votado. A pesar de todo ello, la Coalición Unidos Podemos ha vencido tanto en Euskadi como en Cataluña, demostrando ser un instrumento de utilidad para la burguesía monopolista de tal modo que le sirve para erosionar a las fuerzas independentistas catalanas y vascas.

A pesar de que la táctica empleada por la oligarquía le ha dado en gran parte el fruto que perseguía, un escenario donde su opción política más cualificada, el PP, está en una posición más ventajosa para conseguir formar gobierno; las filas de la abstención se han incrementado en 1.155.316 personas, de tal modo que 10.435.955 ciudadanos no han acudido a votar, siendo de largo la opción mayoritaria del pueblo la que ha optado por ésta, señal inequívoca de que la desafección por la democracia burguesa también ha crecido; a pesar de que el sistema ha movilizado a todos sus medios, inclusive la Iglesia Católica donde en lugares de Andalucía y Castilla no ha dudado en salir abiertamente a apoyar al PP tanto propagandísticamente como humanamente viéndose en los colegios electorales con la credencial del PP a muchos elementos de organizaciones antiabortistas, sacristanes, etcétera.

El resultado final de las elecciones generales arroja un país con más desafección política, escorado un poco más hacia la extrema derecha y con una gran inestabilidad política. Rajoy únicamente puede ser investido y el Partido Popular gobernar si el PSOE pacta con él la investidura y la gobernabilidad, ya sea por la vía de la abstención o del voto favorable. Un pacto con Ciudadanos es insuficiente para gobernar y su concepción franquista del modelo de estado, unido al desarrollo de la política catalana – donde Unió ha desaparecido de la escena política y CDC está a remolque de ERC – y de la vasca, donde hay elecciones autonómicas en unos meses,  impide que puedan sumar con las fuerzas nacionalistas; por consiguiente, el Partido Popular únicamente podrá conformar gobierno si el PSOE se lo permite.

Los elementos más reaccionarios del PSOE, como Susana Díaz y  Fernández Vara, , todos ellos títeres de  Felipe González nuevamente se han manifestado abiertos a la opción de dejar gobernar al Partido Popular. Como señalábamos tras el 20 de diciembre, pues la situación es similar en gran parte a aquél momento, “en última instancia serán los monopolios europeos y norteamericanos, que son los que manejan la economía y los que tienen comprados a los distintos partidos del sistema, los que determinen si optan por el pacto PP-PSOE o si, por el contrario, se van a elecciones”. Sin embargo, consideramos que la situación hoy es más abierta y clara. Por un lado, C’s es un partido que ya ha cumplido su misión y los monopolios no dudarán en liquidarlo para fortalecer más al Partido Popular en el momento que estimen oportuno. Por otro lado, el PSOE prosigue su proceso de degeneración y en la actual coyuntura, tome el camino que tome está condenado a seguir su proceso de descomposición, que será más acelerado en el caso de que facilite el gobierno al PP, gobierno por otra parte que, en caso de que se conforme, será un gobierno también débil e inestable.

La inestabilidad política seguirá siendo la constante e incluso  puede acentuarse, todavía más, dependiendo del signo de las elecciones que se celebren en otoño tanto en Euskadi como en Galicia; así mismo el gobierno de Puigdemont se halla en una situación de debilidad extrema y es posible que en otoño se vean obligados a  convocar, nuevamente, elecciones catalanas. Y no debemos descartar la posibilidad real, en el caso de mantener el PSOE la negativa a apoyar un gobierno de Rajoy, de que no se conforme gobierno y vuelvan a repetirse las elecciones generales.

Y ante este escenario político, la situación económica del estado español sigue deteriorándose a pasos agigantados, con una deuda desbocada e impagable, un sistema de pensiones quebrado, y un estado en bancarrota. Por otro lado, la situación de la UE es cada día más precaria, de tal modo que Gran Bretaña ya ha decidido salir de la UE y hay otros países europeos en los que la presión por celebrar un referéndum para abandonar el proyecto imperialista de los monopolios europeos, como Francia, Italia, Holanda o Hungría. El Brexit provocará una devaluación de las empresas con presencia en Gran Bretaña, la banca italiana está quebrada y la banca alemana tiene una bomba de relojería con Deutsche Bank, que según el FMI es el banco con mayor riesgo sistémico del mundo. Además,  hay que añadir con los planes de recortes sociales dictados por los monopolios desde la UE, que ya amenaza con sancionar a España si no recorta el gasto social, de tal modo que la situación política puede desestabilizarse, todavía más de lo que ya se encuentra. Si a todo ello se le suma la cuestión nacional y la profundización de la crisis económica en las potencias emergentes, fundamentalmente en Asia y América Latina, se augura un deterioro cada vez mayor de la situación económica y política en el estado español y un empeoramiento todavía mayor de las condiciones de vida del Proletariado.

En el XV Congreso de nuestro Partido, en marzo de 2015, acordamos  – gracias a un proceso de fortalecimiento organizativo progresivo desde el anterior congreso – dar un paso hacia adelante presentándonos a las Elecciones Generales del pasado 20 de diciembre, tras 32 años sin hacerlo. El PCOE no considera que las elecciones burguesas sean la forma en la que la clase obrera accederá al poder, de hecho las experiencias históricas nos indican, sin vacilación alguna, que el Proletariado únicamente podrá conquistar el Poder Político mediante una Revolución alejada por completo de toda vía pacífica. El proceso electoral del 20 de diciembre le sirvió al Partido para fortalecerse más, tanto cuantitativamente como, fundamentalmente, cualitativamente puesto que la militancia pudo testar en  la práctica la naturaleza antidemocrática y clasista del estado burgués y su democracia, así como también nuestra fortaleza ideológica ante los charlatanes de la burguesía. Esta realidad ha tenido reflejo en las elecciones del 26 J donde el Partido se ha presentado en una circunscripción más, Guadalajara, y la organización ha continuado fortaleciéndose de tal manera que a nuestro partido se le abre un horizonte de expansión en provincias y regiones donde a día de hoy no tenemos presencia.  Por todo ello, el Comité Ejecutivo del PCOE valora positivamente el trabajo desarrollado en las elecciones generales, donde no sólo la militancia sino los simpatizantes del Partido han salido fortalecidos, los primeros organizativamente y en experiencia y, los segundos, en conocer con mayor detalle la suciedad del sistema capitalista y su democracia y elevando su grado de conciencia.

Bajo el marco del capitalismo y del poder del estado de los capitalistas el pueblo trabajador no tiene más salida que el hambre, la opresión, la represión, la explotación y la muerte, por ello,  objetivamente, no hay más salida que la Revolución Socialista, el socialismo y que el poder esté en manos del Proletariado y su estado. Por ello, el Partido Comunista Obrero Español continuará trabajando con la clase obrera, en los centros de trabajo, en el campo, en los barrios, en la construcción de órganos de poder popular del proletariado, uniendo las luchas de los distintos sectores del proletariado en una única lucha contra el capitalismo (Frente Único del Pueblo), y uniendo a los comités de empresa, delegados y trabajadores para conseguir que en sus manos esté la producción (ACDT). En este sentido, el PCOE continuará, en virtud a nuestras fuerzas y grado de desarrollo, luchando por el Socialismo y por acabar con el capitalismo y su estado criminal, que niega el derecho a la autodeterminación de la nación catalana, vasca y gallega, que niega la democracia a los trabajadores y los despoja de todo derecho y los condena a la explotación y represión más descarnada, el paro y la miseria. Nadie vendrá a liberarnos pues la emancipación del proletariado sólo puede ser obra suya, armado de su partido, el Partido Comunista Obrero Español. Ante la agudización de la crisis del capitalismo, es momento de redoblar los esfuerzos para llegar a los obreros, jornaleros, jubilados, mujeres, estudiantes, en definitiva, a todos los sectores del proletariado y conseguir que hagan suya la política del PCOE, pues únicamente son ellos organizados bajo una dirección revolucionaria, los que podrán llevar a término la misión que nos tiene encomendada la Historia: Mandar al capitalismo al estercolero de la Historia y construir el Socialismo.

¡POR EL DESARROLLO DEL  FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

¡POR LA REFORMA AGRARIA ANTILATIFUNDISTA Y ANTIMONOPOLISTA!

¡FUERA DE LA UNIÓN EUROPEA Y DE LA OTAN!

¡ABAJO EL CAPITALISMO! ¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




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