En defensa de la República Popular Democrática de Corea

El criminal bloqueo económico contra la República Popular Democrática de Corea comenzó nada más empezar la Guerra de Corea, en 1950, cuando EEUU prohibió todo comercio con el país al tiempo que practicaba un auténtico genocidio para evitar la liberación de la patria coreana. La situación internacional se recrudeció cuando se produjo la desmantelación de la Unión Soviética, momento que fue aprovechado por EEUU para endurecer el bloqueo económico y llevar al país a una situación de autarquía forzada al impedirle comprar y vender, lo cual se tradujo en una reducción del PIB en un 50% entre 1993 y 1997. El bloqueo que EEUU impone sobre la República Popular Democrática de Corea se ejecuta a través del Departamento del Tesoro y constituye una de las políticas más criminales y terroristas de toda la historia de la humanidad.

Los títeres del imperialismo estadounidense, Japón y la Unión Europea, también tienen sus propios bloqueos impuestos, además de numerosas sanciones a través de la ONU que implican la negación de todo comercio con la República Popular Democrática de Corea. Destacan las prohibiciones relacionadas con la exportación de todo producto de petróleo refinado y de petróleo crudo, inversiones, productos agrícolas, alimentarios y textiles, maquinaria, equipos eléctricos, gas natural, tierra, piedra y madera, toda maquinaria industrial y todo vehículo de transporte, metales de hierro, acero, oro, carbón, plomo, cobre, níquel, plata, cinc y las exigencias de repatriación para los trabajadores norcoreanos en el extranjero. Además, tampoco se permite la cooperación científica y técnica, salvo con fines médicos.

Por su parte, las sanciones de la ONU se han dado casi de forma ininterrumpida desde 2006. Estas sanciones se llevan a cabo mediante el embargo de armas, la inmovilización de bienes, la prohibición a las personas de viajar al país por ser consideradas sospechosas, el control sobre las importaciones y exportaciones, la inspección de la carga de los buques y el control en los puertos, la requisa de ciertos artículos destinados al país y, sobre todo, se lleva a cabo mediante una lucha constante para evitar su crecimiento económico y armamentístico para tratar de constreñir su necesaria defensa contra el imperialismo.

Ha quedado más que demostrado que los llamados a la paz y el diálogo internacional no son más que palabrería vacía e hipócrita cuando observamos las constantes prácticas injerencistas y criminales que el imperialismo ejerce contra cualquier país que ose no posicionarse en sus mismos términos reaccionarios. En este contexto, la defensa nacional de Corea del Norte frente a la amenaza de la guerra nuclear que plantea Estados Unidos no es solo legítima, sino que también es necesaria a fin de defender al país de cualquier agresión militar y de salvar la vida de los trabajadores y campesinos que viven en la República Popular Democrática de Corea.

Para entablar ese combate es fundamental que el Movimiento Comunista Internacional se reconstruya, eliminando las podredumbres ideológicas y los vicios del pasado, al objeto de acabar con toda práctica que atente contra los principios del marxismo-leninismo y del internacionalismo proletario, a fin de unificar a la clase obrera y de contribuir de manera decisiva a la revolución socialista a nivel mundial.

En este contexto, debemos tener más claro que nunca que el Socialismo es la única salida frente a la barbarie del imperialismo. Es fundamental que los pueblos del mundo, guiados por la vanguardia comunista, acumulen fuerzas para combatir al imperialismo que, a sabiendas de su bancarrota política, social, económica e ideológica no dudará en contravenir todas y cada una de las leyes internacionales y en hacer caso omiso a cualquier declaración de los irrisorios organismos internacionales – como la ONU – para, aunque sea a marchas forzadas, seguir el ritmo de competencia. Pata ello, no cesará en su misión de aislar, bloquear, intimidar y coartar la soberanía de todos los pueblos que se enfrenten a su dictadura de clase.

Los partidos comunistas que firmamos la presente declaración expresamos de manera pública nuestro apoyo a la República Popular Democrática de Corea, así como nuestra solidaridad internacionalista con el pueblo coreano y su Revolución, y respaldamos el derecho que tienen a defender su soberanía ante las continuas agresiones y provocaciones que realiza el imperialismo norteamericano y sus vasallos.

 

Suscriben:

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

COMISIÓN POLÍTICA DEL PARTIDO GUATEMALTECO DEL TRABAJO (CP-PGT)

COMMUNISTS OF SERBIA

PARTIDO COMUNISTA PALESTINO (PCP)

PARTIDO DE LA LIBERACIÓN (PL) DE ARGENTINA

COMITÉS AUTÓNOMOS DE AUTODEFENSA INTEGRAL

JUVENTUD ROJA

LA CHISPA

FRENTE ANTIIMPERIALISTA INTERNACIONALISTA

 




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