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Es impostergable la unidad del sindicalismo de clase

Los sindicatos del régimen CCOO y UGT han anunciado movilizaciones para el próximo día 15 de Diciembre con la intención, según ellos, de mostrar su desacuerdo con los límites establecidos por el gobierno para la negociación que se inicia ahora. Así, exigen que se apruebe previamente una ley de renta mínima para enjugar la pobreza; que se establezca un salario mínimo -no se sabe de cuanto- para alcanzar los 800 euros el año próximo y, además, hacen bandera de la defensa del ya de por sí regresivo sistema de pensiones.

Estamos acostumbrados a los juegos malabares de las direcciones de esas dos centrales sindicales, que utilizan el engaño como centro vital de su acción sindical. Según nos dicen llevamos 8 años de crisis y, durante este tiempo, ambas centrales no sólo no han hecho nada por frenar las fechorías del gobierno y de los empresarios -que con la excusa de la crisis han ido cercenando las pocas conquistas que aún les quedaban a los trabajadores, logradas a sangre y fuego- sino que se han portado vilmente pues, mientras de cara a la galería y a través de forzados documentos han “denunciado” la situación del mundo laboral, al mismo tiempo han ido firmando Acuerdos Por el Empleo y la Negociación Colectiva (AENCs) que convalidaban las políticas nocivas de los Gobiernos en materia laboral y, en los centros de trabajo, han llevado a las masas a aceptar todo cuanto la patronal ha codiciado y sin ninguna resistencia.

CCOO y UGT están alcanzando tal grado de degradación, de corrupción, que permiten que sus listas electorales sean confeccionadas por los departamentos de Recursos Humanos de las empresas. Se cuentan por cientos las empresas que en las entrevistas a los aspirantes a un puesto de trabajo les sugieren que para tener mayores posibilidades de ser contratados se afilien a uno de los dos sindicatos.

En la hora actual, las dos centrales tienen un déficit de afiliación ostensible. Sin embargo, las prerrogativas que les brinda la ley para poder iniciar los procesos electorales y las dificultades que ésta ofrece a los trabajadores para dejar a un lado a los sindicatos e iniciar por su cuenta dichos procesos electorales o para elegir un sindicato de clase, les permite tener un número de representantes en las empresas que no les corresponde por afiliación. Se cuentan por miles en todo el estado los delegados sindicales de CCOO y UGT que no están ya afiliados a dichos sindicatos. Es esta una de las razones por la que la patronal está echando una mano a esos dos sindicatos con el objetivo de que no pierdan su liderazgo, que es la condición indispensable para que el régimen siga explotando cruelmente a las clases trabajadoras.

Así pues, la debilidad creciente de los sindicatos no es óbice para seguir manteniendo el liderazgo y, de esta forma, ser los “interlocutores” oficiales frente al gobierno. Ahora bien, debemos ser objetivos en nuestros análisis y no obviar que si bien anteriormente CCOO y UGT se imponían por su fortaleza, en la actualidad lo hacen por la debilidad que exhibe la oposición, atomizada en infinidad de sindicatos, pequeñas organizaciones y candidaturas que se reclaman de clase, que rechazan “enérgicamente” las traiciones de CCOO y UGT así como su modelo sindical de subordinación a los capitalistas.

¿Qué es lo que separa a dichos sindicatos? El PCOE no cree que las diferencias sean insalvables, y menos aún en este momento supremo. Los sindicalistas de clase están obligados, si de verdad lo son, a realizar el esfuerzo impostergable para el entendimiento, al menos para alcanzar un programa mínimo, que sirva para labrar el camino para una gran intersindical que nos lleve al sindicato único. Aún guardando cada uno su “independencia” orgánica, por el momento, la unidad es posible, necesaria y urgente; de lo contrario, todos seremos cómplices, ya sin más ambages junto con la patronal, de que CCOO y UGT mantengan su liderazgo. Bastaría aceptar un programa mínimo para que la situación diera un vuelco radical.

No hay lugar a más lamentaciones, desbrocemos el camino para lograr la unidad que la clase obrera, que los trabajadores en su conjunto, desea; de lo contrario, que cada cual cargue con su responsabilidad.

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




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