La pugna imperialista en Ucrania y la posición de los comunistas

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El pasado 21 de diciembre, “el gobierno más progresista de la historia” acordó colaborar como miembro de la OTAN en una serie de maniobras militares que no tienen otro objetivo que aumentar la escalada bélica y de tensión con Rusia. Estas maniobras militares no son un elemento reciente, puesto que sólo durante el año pasado nos encontramos con las maniobras navales Sea Breeze – en el Mar Negro –, las maniobras Defender-Europe 21 – en la zona de los Balcanes y el Mar Negro – y las Steadfast Defender 2021 – repartidas en la zona del Atlántico, Alemania y Rumanía con entrada, nuevamente, en el Mar Negro –.

No es un secreto para nadie que desde la desmantelación de la Unión Soviética la OTAN no ha cesado en su empeño de expandirse hacia el este de Europa. El fin de la URSS dejó un espacio para que los monopolios de Occidente pudiesen expandirse y, de esta forma, se aseguraran una posición dominante respecto a la influencia del Estado ruso.

Ante la situación actual, las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk se ven forzadas a defender su soberanía, no sólo frente al Estado fascista de Ucrania y la OTAN, sino también frente a Rusia. Los enormes recursos petrolíferos y gasísticos existentes en la cuenca del Mar Negro llaman peligrosamente la atención de los Estados imperialistas y de los monopolios, provocando que la situación en la región sea de todo menos estable y tranquilizadora. Por su parte, la oligarquía extractiva rusa sabe muy bien la importancia geoestratégica de dominar dicho enclave, ya no sólo por los recursos mencionados, sino también por su posición respecto al este de Europa y al oeste de Asia.

El imperialismo ruso, ese mismo que envió tropas para combatir al ISIS en Siria dada la localización de empresas y bases militares rusas en terreno sirio; que tuvo un papel pasivo en la agresión a un país presuntamente aliado como Libia; que reconoció a la junta golpista en Bolivia cuando depuso a un presidente también considerado como aliado; o que despliega tropas en Kazajistán es la otra cara de la misma moneda.

Del mismo modo, es absurdo apoyar a Rusia desde el pretendido antifascismo, cuando esa misma Rusia, además de la gran proliferación de fascistas en el país, permite la existencia de campos de entrenamiento de los cuales salen una infinidad de paramilitares fascistas.

La posición que debemos tomar los comunistas, los marxistas-leninistas, es la de luchar por la paz entre los pueblos y por la guerra entre clases. El proletariado de los países de la OTAN, de Ucrania, de Rusia y de otras partes del mundo debemos renegar de cualquier conflicto armado entre Estados imperialistas, luchar enérgicamente contra nuestra burguesía nacional y entender que estas escaladas bélicas son consecuencia del desarrollo de las contradicciones dentro del capitalismo a nivel mundial, y luchar frontalmente contra esa burguesía que está dispuesta a utilizar a los trabajadores del mundo como carne de cañón cuyo fin es morir por unos intereses que nos son ajenos.

 

¡SOCIALISMO O MUERTE!

Madrid, 29 de enero de 2022

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




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