Las potencias imperialistas actualizan sus tácticas y afianzan sus posiciones. Sólo el socialismo acabará con las guerras de rapiña

Las potencias imperialistas continúan su desarrollo hacia la guerra interimperialista. Los focos de conflicto siguen abiertos y con una peligrosa intensidad(Oriente medio, Ucrania, Corea del Norte…) y el surgimiento de nuevos acontecimientos, como la guerra de aranceles iniciada por Estados Unidos o los ataques de Turquía en territorio sirio, no hacen más que añadir un mayor riesgo de confrontaciones entre los bloques.

Las potencias imperialistas afianzan sus posiciones internas con el objetivo de hacer frente a estos conflictos e ir ganando terreno a sus enemigos. De esta manera, el presidente de Estados Unidos, el engendro del capital Donald Trump, ha destituido recientemente a Rex Tillerson como Secretario de Estado en favor de Mike Pompeo, antes director de la CIA. Le sustituye al frente de la CIA Gina Haspel, una torturadora y asesina reconocida internacionalmente por su trabajo en la cárcel secreta en Tailandia.

Un cambio de táctica en el plano internacional, con un criminal despiadado del ala más dura del Tea Party como jefe de la diplomacia. Así es como abordará el imperialismo yanki sus guerras rapiña: La guerra arancelaria, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el pacto con Irán, Siria, Corea del Norte, Venezuela…

La burguesía rusa ha demostrado en las pasadas elecciones que Putin es el hombre de confianza para mantener las posiciones imperialistas ganadas en este siglo. Sin dudar un solo instante han recurrido al“pucherazo” electoral para respaldar sin fisuras la política imperialista del actual presidente Ruso y a los principales partidos del país, en manos de la oligarquía rusa, demostrándose que el parlamentarismo burgués es una burda farsa.

En Europa la oligarquía financiera y sus monopolios están más concentrados que nunca como así lo muestra la fusión política en Francia de las patas derecha(Republicanos) y socialdemócrata del Partido Socialista(prácticamente muerto) en el movimiento La Repúblique en Marche del títere de la burguesía Emmanuel Macron. En Alemania se ha pactado una renovación de la coalición CDU-SPD y solo Italia queda por decidir su gobierno, quien ha vivido un ascenso del fascismo asesino de Liga Norte.

Estos movimientos en las tácticas de los principales bloques imperialistas deben entenderse, en gran medida, por el ascenso del movimiento obrero en cada uno de ellos. El Gobierno de Estados Unidos ha tratado de impedir los actos y reuniones de la Federación Sindical Mundial con los trabajadores norteamericanos denegando la visa a su presidente George Mavrikos, cosa que no ha podido impedir. Este hecho es significativo de dos cuestiones: uno, que el movimiento sindical de clase y combativo en el corazón de la mayor potencia imperialista hoy está en auge. Y dos, que la burguesía norteamericana comprende a la perfección el riesgo que esto supone para el sistema capitalista.

En Rusia, según el último informe de la Federación de Sindicatos Independientes de la Federación de Rusia los conflictos laborales afectan a un número cada vez mayor de distritos federales y el número de horas de trabajo perdidas por huelgas van en aumento año tras año. Según Pavel Kudyukin, miembro del Consejo de la Confederación del Trabajo de Rusia,“las autoridades están perdiendo la capacidad de influir en el ámbito laboral con la ayuda de las instituciones existentes(inspección del trabajo, tribunales), por lo que se ve obligado a recurrir a la”gestión manual”.

Europa vive un momento histórico de auge en el movimiento obrero: La Grecia del socialdemócrata Tsipras ha visto su séptima huelga general en 2017, Francia vivió una huelga general el pasado año contra la Reforma Laboral de Macron-conflicto que continúa hasta el día de hoy- y Alemania afronta la mayor oleada de huelgas desde 1984 para mejorar las condiciones laborales del proletariado germano. En España trabajadores de gigantes empresariales como Coca Cola, Telefónica, Panrico o Amazon han organizados huelgas en los últimos 3 años, así como los estibadores y controladores aéreos. También los pensionistas, trabajadores inmigrantes y colectivos por la libertad de expresión“viven” prácticamente en la calle protestando por su situación.

La lucha de clases comienza a aflorar, el sistema capitalista afronta una crisis debido a las propias contradicciones inherentes a sus sistema de producción criminal y explotador y no tiene más salida que aplicar sus remedios clásicos en forma de ataques contra el proletariado de sus propios países y la conquista de nuevos mercados mediante guerras de rapiña.

Siria, enclave fundamental por su estratégica posición geográfica a orillas del Mediterráneo y su consiguiente potencial como corredor hacia Europa, es el foco de una guerra del gas que ya dura 7 años y es el paradigma actual de las guerras de rapiña. En 2009, Qatar ponía sobre la mesa de Bachar el Asad una propuesta para construir un gasoducto que habría de atravesar Arabia Saudí, Jordania y Siria enlazando con Turquía antes de llegar a Europa, una propuesta respaldada por Estados Unidos. El Asad declinó la propuesta qatarí, que hubiera perjudicado a su aliado ruso. La estatal rusa Gazprom provee el 25% del gas que consume Europa y sus beneficios globales corresponden a una quinta parte del presupuesto del Estado.

Tras la victoria del ejército sirio con ayuda de la aviación rusa contra la oposición siria y el Estado Islámico, Estados Unidos tuvo que replantearse la situación. Ahora la ocupación de las tropas turcas, que usan armamento y tanques alemanes(el ministerio de Asuntos Exteriores alemán aprobó 20 licencias por un valor de 4,4 millones de euros), permite devolver a la oposición terrorista siria una parte del terreno perdido ante el avance del gobierno sirio de Bashar Al Asad que ha desbaratado los planes de las potencias imperialistas que conforman la OTAN. El ejército turco actúa de la mano del Ejército Libre Sirio.

El Partido Comunista Obrero Español denucia las maniobras de las potencias imperialistas, que defendiendo los intereses de sus monopolios respectivos, tienen sus manos hundidas en el fango y son responsables del infierno en el que se encuentra no solo Siria sino otros tantos países como Libia, Yemen, Sudan, Afganistan, Egipto, Somalia…

Hoy día lo único que puede hacer desaparecer estas guerras de rapiña naturales en esta fase imperialista del capitalismo es el Socialismo, promoviendo el internacionalismo proletario que destruya la bota que nos oprime por la vía de la explotación, la cuasi-esclavitud y la guerra a todos los trabajadores del mundo.

¡Socialismo o barbarie!

Secretaría de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




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