Lo que hay que ilegalizar es a los corruptos

El Grupo Parlamentario del Partido Popular presentó el pasado día 20 de noviembre una enmienda de sustitución a una moción presentada por el PSOE de condena al franquismo, de tal modo que dicha moción contemplara el siguiente punto:

2.- El Senado insta a prohibir cualquier Fundación o Asociación que exalte o glorifique el Nazismo, Fascismo, el Comunismo y todas aquellas ideologías populistas que fomentan el enfrentamiento entre ciudadanos.

En esa misma enmienda de sustitución, el PP demandaba “Seguir protegiendo los valores fundamentales de nuestra democracia recogidos en nuestra Constitución Española del 78”, esa misma Constitución que es una Reforma de las Siete Leyes Fundamentales del Movimiento Franquista y que, entre otras cosas, permite que ese partido, al igual que otros, roben a manos llenas, expoliando sin miramientos a un pueblo que malvive, cada vez, en peores condiciones. Atendiendo a la enmienda presentada por el PP, la primera organización que debiera ser ilegalizada sería el propio PP, pues es un partido fundado por un ministro franquista, heredero del franquismo, que a los torturadores del franquismo les ha dado impunidad – al igual que el PSOE -, y que exalta y glorifica el producto del fascismo, como es la Constitución Española del 78 y su falaz e inexistente “democracia”. Si esa enmienda de sustitución del PP se tuviera que ejecutar, todos estos “demócratas constitucionalistas” deberían ser ilegalizados por glorificar y santificar el fascismo.

El pasado 20 de noviembre, en el 43 aniversario de la muerte del tirano asesino Franco, decía el reaccionario Adolfo Suárez Illana, dirigente del PP e hijo de falangista, en un acto en una universidad privada jesuita, que “si disfrutamos de la democracia hoy en día se debe en parte a Santiago Carrillo y en parte a Franco. (…) Si a Franco no le hubiera dado la gana de hacer la transición como se hizo no se hubiera hecho así, él puso a los dos allí, como sucesor a título de rey a Juan Carlos y a mi padre como Gobernador (…) se nos olvida que hubo una ley de reforma política que fue aprobada por unas cortes franquistas”, dejando bien claro cuál es la esencia de la “democracia” que el PP pretende preservar y proteger; la obra del criminal Franco y de los traidores oportunistas como Carrillo, como el PCE. Dejando bien claro que la Constitución es la continuación del franquismo rubricada por fascistas y oportunistas.

Los valores “democráticos” que emanan de la Constitución Española de 1978, reivindicados por el PP en su enmienda, son los de consagrar el capitalismo en su artículo 38, la plena integración en los organismos y mecanismos imperialistas, mantenimiento de la simbología fascista – bandera, Corona y Unidad de España -, conservar intacta la maquinaria de poder del estado franquista ya sea en el Ejército – plagado de fascistas -, en la Judicatura – totalmente reaccionaria y al servicio de los monopolios -, un estado que niega los derechos y la participación democrática a los trabajadores, que niega el derecho democrático a la autodeterminación de las naciones y, sobretodo, que establece un régimen para que los explotadores y los ladrones burgueses tengan impunidad absoluta en todas sus fechorías.

El PP, al igual que su fracción naranja de C’s, ha demostrado con creces su naturaleza fascista, es por ello que no condenan la dictadura franquista, pues ello significaría condenarse a sí mismos. Sin embargo, aquéllos farsantes que dicen condenar el franquismo – sea PSOE o sea PODEMOS/IU/PCE y otros – son los primeros que defienden todos los principios franquistas condensados hoy en el Estado.

En realidad, los reaccionarios, como son los fascistas del PP, únicamente piensan en ilegalizar el comunismo pues, bien saben que éste es la negación y el sepulturero del capitalismo monopolista y putrefacto que defienden. Cuando el PP habla de ilegalizar el comunismo, a lo que realmente se están refiriendo es a la legitimación de la agresión violenta máxima contra el pueblo por parte del Estado, conscientes de que el pueblo trabajador más temprano que tarde arremeterá contra el Estado de los monopolios como consecuencia de su naturaleza fascista, como consecuencia del desarrollo del capitalismo monopolista, parasitario y putrefacto, de su situación de crisis general.

El pasado jueves, en una entrevista realizada por una cadena de radio burguesa al máximo dirigente actual del PP, la periodista le preguntaba sobre si lo que proponen es ilegalizar al PCE, a lo que Casado respondió que no, argumentando esta negativa de la siguiente forma: “no creo que el Partido Comunista de España esté ahora mismo reivindicando el estalinismo.”. A tenor de lo expresado por Suárez Illana ¿Cómo ilegalizar al PCE si es artífice, y copartícipe con los franquistas, de que el franquismo siga vivo? Casado y Suárez Illana dejan bien patente que Carrillo, y el PCE, son de los suyos. Cuando ellos hablan de ilegalizar el comunismo lo que hablan es de ilegalizar al Pueblo y a su derecho de rebelarse ante un sistema que hace de la tiranía, la explotación y el robo su ley suprema. Ese sagrado derecho a tomar el pueblo el futuro en sus manos, es a lo que denominan estos personajes reaccionarios, autodenominados “demócratas” “reivindicar el estalinismo”.

Lo que pretende ilegalizar el corrupto Partido Popular no es otra cosa que, al pueblo, a la clase obrera y su pensamiento revolucionario. El PP enarbola la defensa de la Constitución de 1978, genuino producto del fascismo y de los traidores oportunistas como el PCE, como los mismos fascistas reconocen, y su Estado, puesto que éste es el instrumento que tienen los monopolios para reprimir y someter al pueblo trabajador y mediante el cual estos bandidos tienen impunidad absoluta para explotar y robar a la clase obrera.

Bajo la bandera del “estalinismo” lo que ondea es el papel histórico que le corresponde al proletariado de acabar con el estado burgués – que otorga a la minoría criminal y explotadora burguesa el poder – y alzar su estado proletario, socialista, donde la mayoría del pueblo trabajador sea el único dueño de las riquezas y donde los ladrones, los corruptos, los explotadores, los burgueses, estén sometidos a la mayoría proletaria y despojados absolutamente de todo. Esto es lo que verdaderamente teme la burguesía y sus esbirros fascistas.

Sin embargo, aquéllos que criticaban a la URSS, y que la tachaban de antidemocrática y opresora, apostando por el eurocomunismo, afirmando que ésta era la única vía para llegar al socialismo en las democracias occidentales; aquéllos que atentaban contra el marxismo-leninismo afirmando que profundizando en la democracia burguesa se podía alcanzar el socialismo, y que han pasado a la historia como auténticos embusteros, vulgares traidores que vendieron a la clase obrera para conseguir migajas y reconocimiento por los fascistas, por los servicios prestados a éstos para sostener al criminal capitalismo monopolista y putrefacto, no son dignos de ser ilegalizados por los Casados de turno, aunque hablen de ilegalizar al comunismo, pues bien saben que gracias al PCE el fascismo hoy perdura en España y lo necesarios que son estos oportunistas para sostener su caduco y podrido sistema.

El Estado está quebrado económicamente, en absoluta bancarrota con una deuda pública en torno al 100% del PIB, una deuda que es impagable, donde el desarrollo del capitalismo monopolista socava cada día más la economía y donde las medidas que adoptan hacen profundizar más la profunda crisis que le azota. Pero no sólo la quiebra es económica, sino política, pues cada día se comprueba con mayor nitidez como los asuntos cerrados en falso con el acuerdo de oportunistas y fascistas en 1978 resurgen con mayor virulencia, como por ejemplo la cuestión nacional catalana, vasca o gallega. La agudización de la crisis económica y política hace que al Estado le estallen las costuras y se muestre su esencia clasista, corrupta y fascista, de tal modo que el Estado es la clave de bóveda de todo ello.

Lo que hay que ilegalizar no es a los comunistas sino a la burguesía, a sus aliados y a su Estado, donde se hallan todos los ladrones, explotadores y corruptos cuyos partidos defienden el actual sistema que condena a millones de trabajadores a la pobreza, a la necesidad y a los que les están robando sus vidas.

El PCOE llama a las clases trabajadoras, al pueblo español a organizarse en un amplio FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO (FUP) para encarar las embestidas del fascismo encaramado en el verdadero poder, el Estado, y para desbrozar el camino hacia un sistema en el que quienes crean las riquezas con su trabajo y su inteligencia sean los destinatarios de sus frutos. Solo el socialismo es la salida a un capitalismo corrupto.

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Madrid, 24 de noviembre de 2018

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




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