Nos mandan al matadero

El pasado miércoles 4 de noviembre conocimos la trágica noticia de la muerte de un trabajador del Grupo Eulen, empresa de seguridad contratada por Leroy Merlín en la localidad sevillana de Alcalá de Guadaira. Este trabajador, que sólo acudía a su puesto de trabajo como de costumbre, fue aplastado por una cancela del aparcamiento de dicho establecimiento, muriendo dos días después por sus graves heridas. Pero esto no es casualidad, ya que se denuncia desde el comité de empresa del Grupo Eulen que esa misma mañana la empresa encargada del mantenimiento estuvo manipulando la cancela, dejando a medias el trabajo para ocuparse los siguientes días. Es decir, a sabiendas de que esa cancela estaba en mal estado y podía suceder una desgracia (como finalmente ocurrió), nadie se encargó de velar por la seguridad de este trabajador, que se convierte en una nueva víctima de este sistema criminal que sólo mira por los intereses de una clase dominante y deja a la clase obrera morir sin consecuencias en sus puestos de trabajo.

Sin embargo, esto no es un caso aislado, ya que al año en España mueren cientos de trabajadores en sus puestos de trabajo, constando este año de una subida de estos fallecimientos en comparación con el anterior. (Un total de 543 trabajadores fallecieron en accidente laboral en los nueve primeros meses del año, 36 más que en el mismo periodo de 2019, lo que implica un aumento en valores relativos del 7,1%, según datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social). Todo ello sin contar con los accidentes con baja laboral, que hasta septiembre de este año suma un total de 348.862, de los cuales 309.453 fueron en puestos de trabajo, según fuentes del Ministerio de Trabajo y Economía Social. Este dato, pese a que supone un menor número respecto al curso anterior (algo que en muertes laborales es lo contrario) constata que ir a trabajar bajo el yugo de los burgueses no es algo seguro para el proletariado. Y es que el sistema capitalista saca a relucir su verdadera cara, que no es otra que la explotación y miseria para la clase obrera en base del beneficio de la burguesía parasitaria que se enriquece a costa de nuestro sufrimiento. Se deja patente que no les importa la seguridad del trabajador con tal de llenarse lo máximo posible sus bolsillos, aunque la clase obrera muera incluso en sus puestos de trabajo. Cada día demuestran cuáles son sus intereses como clase dominante.

Es por ello que el pueblo trabajador y humilde debe organizarse para acabar con su régimen de explotación. Ya hemos constatado que la clase obrera es el verdadero motor de todo, que somos los que producimos toda la riqueza de la que los capitalistas se apropian después de habernos dejado la salud y la vida para producirla. Llamamos a todas las filas del pueblo trabajador a organizarse en torno al Frente Único del Pueblo, para derrocar al sistema capitalista y construir el Socialismo, la única salida para construir una sociedad en la que el capitalismo y su explotación y miseria pasen al estercolero de la historia.

 

Célula I. Stalin del PCOE en Sevilla




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