«Panama Papers»

“El capital financiero concentrado en muy pocas manos y que goza del monopolio efectivo, obtiene un beneficio enorme, que se acrecienta sin cesar, con la constitución de sociedades, la emisión de valores, los empréstitos del Estado, etc, consolidando la dominación de la oligarquía financiera e imponiendo a toda la sociedad un tributo en provecho de los monopolistas.” (V.I.Lenin)

Decía Karl Marx que la ideología dominante es la ideología de la clase dominante. Desde el pasado domingo, los grandes consorcios mediáticos de la burguesía –potentes altavoces de ideología dominante-, andan montando una gran algarada entorno a lo que ellos mismos han venido a denominar como caso “Panama Papers”, esto es, “la mayor filtración de datos de la historia” según la propaganda difundida por los propios periodistas a sueldo de la oligarquía. Asistimos a la enésima “exclusiva mundial” –esta vez a cargo del monopolio Atresmedia en España-, gracias a la sacrificada labor de un intrépido y desinteresado filtrador que habría vaciado 11 millones de archivos del afamado despacho de abogados Mossack Fonseca afincado en Panamá, especializado en asesorar a grandes fortunas. Al parecer, el desconocido filtrador habría entregado tales datos a “íntegros” periodistas que se encuentran, precisamente, ¡a sueldo de los grandes monopolios! Y así, hoy se hacen públicos innumerables sociedades offshore creadas por diferentes miembros de gobiernos, deportistas, gente del espectáculo y demás acaudalados especímenes.

Todo bien montado para que sepamos, como si fuéramos estúpidos, del gran descubrimiento “histórico”; que los grandes capitales crean sociedades pantalla en paraísos fiscales para evadir impuestos, ¡Eureka, qué extraordinaria primicia mundial! Eso sí, los “Panama Papers” sólo contienen información de individuos aislados, ninguno de ellos estadounidense por supuesto. ¿Para qué informar de las decenas de filiales de Repsol, Iberdrola o Santander cuando lo importante es hablar de “los amigos de Putin”, “la familia de Xi Jinping y Bashar Al Assad” o incluso  Messi y Almodóvar?

Lo cierto es que esta nueva “filtración histórica”-más allá de su ridículas ínfulas “periodísticas”-, lo único que pone de manifiesto -una vez más-, es la putrefacción por la que sigue discurriendo este modo de producción agotado basado en la concentración y exportación de capitales, donde la parasitaria oligarquía financiera campa a sus anchas multiplicando sus beneficios a costa del sufrimiento y opresión de millones de trabajadores. Una pequeña muestra de la esencia misma del imperialismo, la del dominio total de los grandes monopolios industriales y bancarios a través del capital financiero que, libre de trabas por parte de los Estados burgueses –siempre al completo servicio de los monopolistas- se mueve como pez en el agua de Panamá a EEUU, de la Islas Vírgenes a Luxemburgo o de ahí a Curazao o Gibraltar. Eso es precisamente lo que los mercenarios de la desinformación de Atresmedia y sus colegas no nos contarán nunca, a pesar que es de público conocimiento el hecho que los monopolios del IBEX-35 evaden impuestos a través de sus filiales en paraísos fiscales de forma legal desde hace décadas, tal y como hacen sus directivos, de forma igualmente legal, a través de las SICAV. Porqué es preciso recordar que la creación de cuentas y empresas offshore en este criminal sistema capitalista, no constituye delito alguno.

Los medios de propaganda capitalistas –en manos de la oligarquía financiera-, pretenden seguir entreteniéndonos con famosas personalidades que guardan sus fortunas en lejanas tierras bajo la mascarada de empresas offshore, tal y como si semejante fenómeno fuera una novedad. Tiempos difíciles estos en los que hay que recordar lo obvio; desde que el capitalismo es tal, jamás la clase dominante y sus corifeos agraciados tuvieron más patria que su capital. Lo mollar no es saber cuánto defrauda Messi o Almodóvar –por más repugnancia que nos provoquen estos individuos-, sino ser conscientes que la propia estructura del capitalismo en su fase superior sólo puede funcionar de esta forma, cegada por la ley del máximo beneficio. Lo mollar es saber que apenas un puñado de oligarcas acapara monstruosas sumas de capital capaces de comprar a Gobiernos enteros. Cabe recordar, a modo de mero ejemplo, que tan pronto como diversos monopolios españoles accedieron a multimillonarios contratos precisamente en Panamá, el Estado español retiró de inmediato a este país centroamericano la consideración de paraíso fiscal.

Más allá del vano intento de embellecer el estado putrefacto del capitalismo monopolista de Estado-imperialismo-, los “Panama Papers” también nos sirven para mostrar el papel fundamental que juegan los difusores más disciplinados de la ideología dominante; los grandes consorcios mediáticos. Cabría ser muy ingenuo e ignorante para pensar que esos mismos consorcios mediáticos occidentales que nos mienten a diario y cuya propiedad la ostenta el gran capital financiero puedan funcionar a modo de “justicieros” del pueblo. Y más aún para siquiera imaginar que el llamado “Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación” (ICIJ), financiado por tipos como George Soros, la familia Rockefeller o las fundaciones Ford o Carneggie puedan servir para algo más que meras correas de transmisión del imperialismo yanqui. Ahí tenemos 11 millones de archivos y ninguna referencia al principal pirata financiero mundial –EEUU-, ni a ningún acaudalado estadounidense implicado en tan “histórica filtración”. Justo es decir que con extraordinarios paraísos fiscales como la City londinense, los Estados yanquis de Delaware, Nevada o Wyoming, Israel o la multitud de islotes británicos y holandeses, ¿quién necesita a Panamá?

Vivimos inmersos en una lucha en todos los frentes entre potencias imperialistas que día a día agudizan sus pugnas por acaparar nuevos mercados, comercio y capitales. La operación “Panama Papers” no representa otra cosa que un paso más en esa escalada. Una nueva campaña bien orquestada por el decadente imperialismo yanqui encaminada a dos objetivos bien definidos; seguir arremetiendo contra las potencias imperialistas rivales –fundamentalmente Rusia y China-, y por otro lado atraer, a través de esta intensa campaña mediática, todos esos capitales con sede en Panamá hacia su maltrecha economía. No en vano, el 90% de los grandes capitales que forman las empresas offshore provienen de EEUU, Europa y Japón, concentrando más de 26 billones que fundamentalmente se encuentran a buen recaudo en los paraísos fiscales estadounidenses y europeos, dónde existen más de 10 millones de este tipo de sociedades que contrastan con las poco más de 200.000 filtradas a través del despacho panameño. Se constata así el ridículo circo montado con el “escándalo Mossack Fonseca”, que apenas representa una minúscula gota en el inmenso océano de lodo del sistema capitalista.

En definitiva, lo que nos muestra este nuevo griterío mediático – muy a pesar de sus promotores-, es el agotamiento y senilidad de un capitalismo desbocado financieramente ante su quiebra productiva, la corrosión de una base económica que sólo ofrece explotación y miseria a millones de trabajadores, la podredumbre de unas instituciones burguesas nacionales y  supranacionales encomendadas en cuerpo y alma a la legalización del robo a escala industrial, ejecutado por ese puñado de oligarcas emboscados tras sus monopolios y sus infinitas sociedades filiales.  El corrompido papel de esa corte de mercenarios de la pluma que mientras entretienen al pueblo trabajador con sus ridículas “exclusivas”, esconden como el gran capital –el mismo que les paga religiosamente-, lleva legitimando el fraude, la evasión fiscal y el blanqueo de dinero desde los mismos orígenes del modo de producción capitalista. Y de nuevo la visualización de la lucha interimperialista que se libra a escala mundial y en todos los frentes entre un bloque imperialista en decadencia –EEUU-UE-Japón- y otro emergente dispuesto a tomar nuevas posiciones.

Por más que se empeñen en intentar lavar la cara a este capitalismo agonizante, nosotros sólo vemos en los “Panama Papers” una muestra más de la necesidad de acabar con este sistema basado en la propiedad privada de los medios de producción y la explotación asalariada. Decía Honoré de Balzac que detrás de toda gran fortuna siempre hay un crimen. La contradicción que rige hoy se halla en la lucha de parásitos, explotadores y represores por mantener este sistema criminal –imperialismo-, y la aspiración de los productores, explotados y oprimidos por zafarse definitivamente del yugo capitalista –socialismo-.

El Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento a las fuerzas proletarias y populares a organizar el poder popular en nuestros centros de trabajo y barrios, a fundir las luchas en un solo puño, a caminar con firmeza hacia el socialismo, único régimen capaz de poner las bases indispensables para apuntillar a esta oligarquía criminal y sus instituciones represoras.

E. Barbeito – Secretario de Relaciones Internacionales del Comité Central del PCOE




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