¡Sáhara libre!

“Marruecos puede comprar todo el material armamentístico del mundo, pero jamás podrá comprar los corazones de un pueblo que cree en su causa y está dispuesto a morir por ella” – Oubi Bachir

Actualmente, la ocupación del Sáhara Occidental es el conflicto internacional en el que el Estado español tiene una mayor responsabilidad. En 1975 todos los habitantes del Sahara Occidental tenían la nacionalidad española y era considerada la provincia número cincuenta y tres. El dictador Franco se vio obligado a convertir la colonia en provincia española tras las presiones de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para que descolonizara el territorio. Con esta maniobra conseguiría tiempo para seguir controlando un territorio que le proporcionaba fuertes ingresos.

La historia de los saharauis es una historia de resistencia hacia sus tres agresores: España, Mauritania y Marruecos. En 1900, después de las disputas entre Francia y España, se convierte en colonia española con la firma del Tratado de París, donde se fijan las fronteras de las colonias de ambos países en el Norte de África. En 1969, Mohamed Basiri funda el Movimiento de Vanguardia para la Liberación del Sáhara, un año más tarde desaparece Basiri durante una manifestación en la explanada del Zemla – este episodio pasará a la historia por la brutalidad con que la legión española disolvió esta protesta –. En 1973 se crea el Frente Popular de Liberación de Saguía el Hamra y Río de Oro, Frente Polisario, de tendencia socialista en su ideología y que cuenta con el apoyo mayoritario de la población saharaui. En 1974, Franco funda el PUNS (Partido de Unión Nacional Saharaui), un partido político títere con el objeto de negociar los fundamentos de la autodeterminación del territorio llegado el momento. En este mismo año, Hassan II, rey de Marruecos, solicita su derecho de soberanía sobre el Sáhara ante el Tribunal de La Haya, argumentando lazos jurídicos e históricos; este dictamina que no existe relación ninguna de soberanía entre el Sáhara y el reino de Marruecos y tampoco con Mauritania.

El mes de noviembre ha sido históricamente muy recordado para el pueblo saharaui. El 6 de noviembre de 1975 se inicia la Marcha Verde; una operación militar bien organizada que pretende invadir militarmente el territorio del Sáhara, pero que es vendida a la opinión pública como una marcha pacífica de civiles marroquíes hacia el Sáhara. En esta fecha la salud de Franco era muy delicada y España decide firmar con Marruecos y Mauritania una cesión temporal de la Administración del Sáhara Español, llamados Acuerdos Tripartitos en la que se concede dos tercios Norte del Sáhara a Marruecos y el tercio sur a Mauritania. Las Naciones Unidas no reconocen a Marruecos, ni en su momento a Mauritania, como potencias administradoras del Sáhara Occidental. Marruecos y Mauritania comienzan a tomar el territorio exterminando a la población civil saharaui. Los saharauis carecen de armas y de ejército y empiezan a huir hacia el desierto en dirección a Argelia. En su mayoría son ancianos, mujeres y niños ya que los hombres y los jóvenes se incorporan a la resistencia que organiza el Frente Polisario. Pero una gran parte de la población saharaui no puede huir quedándose en su tierra bajo la ocupación militar marroquí y mauritana. La gran parte de la población tuvo que huir a pie transportando sus escasas pertenencias y llevando consigo a sus descendientes, el número de bajas fue muy elevado, cabiendo destacar la mortalidad infantil entre los nacidos en 1975 y 1976, tanto es así que es difícil encontrar a algún saharaui nacido en estos años. La resistencia saharaui se basó en ataques a las milicias marroquíes y mauritanas para distraer su atención y permitir a la población civil huir, tomando la decisión de replegarse a territorio argelino para comenzar desde allí una guerra de guerrillas.

El Frente Polisario proclama el 27 de febrero de 1976 la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Argelia da cobijo a la RASD en un terreno desértico de la Hamada Argelina (nombre que se da a las zonas de tierra desértica en las que abundan las piedras), es aquí donde se ubican los campamentos de refugiados y donde se ha mantenido a salvo la población civil que ha sobrevivido al éxodo. Son cuatro campamentos, en los que las mujeres asumen la organización y gestión de estos.

Mauritania reconoce el 5 de noviembre de 1979 el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, hecho que aprovecha Marruecos para ocupar la totalidad del territorio, construyendo un muro para evitar las incursiones guerrilleras del frente Polisario. El muro divide la parte controlada por el Polisario (territorio liberado) con la parte controlada por Marruecos (territorio ocupado). Este muro es conocido como el Muro de la Vergüenza por la responsabilidad política española al permitirlo y por el abandono perpetrado, a todos los niveles, hacia la población saharaui.

 

 

La creación del muro y el desgaste mutuo de la guerra empuja a Marruecos y a la RASD a firmar un alto al fuego, estableciéndose en el acuerdo la celebración de un Referéndum y la ONU crea la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO) para que velase por la transparencia durante el proceso de dicho referéndum. Pero se empiezan a denunciar casos en los que se les arrebatan la acreditación electoral a los saharauis que vivían bajo ocupación marroquí.

Las autoridades marroquíes controlan y extorsionan a la población saharaui residente en territorio ocupado e intentan incluir 170.000 colonos marroquíes en el censo. Por todo esto, la MINURSO, no pudiendo garantizar un referéndum limpio, decide aplazar la votación. A partir de aquí, desde 1992, se han sucedido planes y nombramientos de enviados especiales de la ONU con el objeto de eliminar las trabas que Marruecos presenta bloqueando el referéndum, pero Marruecos nunca permitirá ninguna opción que posibilite la resolución del conflicto. Del mismo modo, Marruecos es peón de EE. UU. y la Unión Europea, la avanzadilla del expolio de los recursos naturales del Sáhara, como son los pesqueros, los minerales o ahora el telurio. Sin duda, lo que el pueblo saharaui necesita es que los imperialistas y sus lacayos abandonen completamente sus pretensiones en su territorio.

Los intereses económicos importan más que la justicia y aunque los organismos internacionales ya se han pronunciado al respecto, sus resoluciones no sólo no se cumplen sino que Marruecos está tomando el control de más zonas, como el paso Guerguerat que comunica el Sáhara Occidental con Mauritania y que Marruecos está utilizando para transportar mercancías a otros países africanos, pero es que además la relación que mantiene con países de la Unión Europea como Francia y España y el intercambio mercantil que realiza con estos va en aumento: “Las principales exportaciones marroquíes las componen los fosfatos y derivados para fertilizantes (Marruecos es el primer exportador del mundo)” [1]. Esta venta de recursos es ilegal ya que según la legislación internacional no se pueden expoliar los recursos de las zonas en litigio.

Otra muestra que es repulsiva del Estado español es el armamento que vende e incluso regala a Marruecos, saltándose la legalidad internacional ya que como marca la Asamblea de la ONU los países deben impedir la venta y aprovisionamiento de armas a los países que traten de impedir la descolonización y el ejercicio de autodeterminación (Ferrer, 2002) [2].

Y mientras los poderosos dilatan en el tiempo la resolución del conflicto para obtener beneficios económicos, el pueblo saharaui vive encerrado en unos campamentos de refugiados, donde las condiciones de vida son de extrema dureza.

¿Qué otra opción les queda a estos jóvenes que se encuentran sin trabajo ni esperanza? No les queda otra salida que retomar la vía armada para intentar desbloquear el conflicto porque los organismos internacionales y demás países occidentales a la vez que deciden qué país es democrático y cual no los es según el grado de cooperación con el sistema capitalista de mercado, no considera que rey Mohamed VI no lo sea.

El rey de Marruecos decide qué partido forma Gobierno, independientemente de los votos que haya obtenido, pero esto al parecer no supone ningún problema para las democracias occidentales. De esta manera, la democracia que nos venden es un cliché al que se le echa mano según los intereses económicos que beneficien a los más ricos, a las grandes corporaciones y monopolios. La palabra democracia es tan usada para intereses falsos que pierde toda legitimidad.

El capitalismo, en su fase actual de imperialismo y de crisis general del sistema, ya no puede esconderse más en la palabra democracia, pues es evidente y claro a quiénes favorece esta democracia capitalista; a los más poderosos, a los más ricos, a las grandes corporaciones y monopolios, y que perjudica de forma sangrante al proletariado. Queda claro que la lucha por la emancipación nacional de las naciones oprimidas o colonias es inviable si esta no se subordina a la lucha revolucionaria por la emancipación del proletariado, a la lucha por el socialismo.

La solidaridad entre pueblos es imposible con este sistema criminal y aunque las muestras de apoyo del pueblo español para con los saharauis es manifiesta, como ejemplo proyectos como “vacaciones en paz” en el que niños saharauis pasan los meses más duros con familias de acogida españolas, esto no es suficiente para la última colonia pendiente de descolonizar y hace incomprensible la postura de políticos como el actual gobierno que han pasado de ser fervientes defensores de la causa saharaui a no intervenir y no molestar a nuestro vecino del sur ni a las potencias internacionales. En definitiva, no interesa que estos tipos de conflictos finalicen ya que la industria armamentística es uno de los grandes negocios del primer mundo.

Como hemos mencionado en repetidas ocasiones, el perfeccionamiento de la maquinaria militar es una de las características del capitalismo en su fase imperialista y en la estrecha relación Estado-monopolios. La explicación de esta acentuación del militarismo y la industria de guerra la encontramos en la contradicción entre capitalismo y socialismo, en un intento por detener la rueda de la historia que avanza de forma imparable hacia la dictadura del proletariado, y que tuvo su primer examen durante la Guerra Fría:

“Así, la carrera armamentística es el medio que se utiliza para enfrentar el avance del socialismo, impedir que los países que han logrado liberarse del imperialismo y establecer una fase revolucionaria de democracia popular avancen hacia aquél y, sobre todo, contener los movimientos de liberación nacional y de lucha antiimperialista”. [3]

La única salida que nos queda para hacer frente a todas estas injusticias y apoyar de esta manera a los pueblos que están sufriendo el castigo, el aniquilamiento y persecución, no es otra que acabar con el sistema capitalista y construir una sociedad en la que prevalezca los intereses de los trabajadores, una sociedad en la que el significado de la palabra democracia sea la más alta expresión de solidaridad e igualdad.

 

¡POR LA LIBERTAD DEL SAHARA Y DE TODOS LOS PUEBLOS OPRIMIDOS!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Madrid, 25 de noviembre de 2020

SECRETARIA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

 

Referencias:

[1] http://www.exteriores.gob.es/documents/fichaspains/marruecos_ficha%20pais.pdf

[2] Ferrer, J. (2002). La aplicación del principio de autodeterminación de los pueblos: Sáhara Occidental y Timor Oriental. Murcia: Publicaciones de la Universidad de Alicante.

[3] Márquez, A. & Vizcaíno, M. (1994-1995). El capitalismo monopolista de Estado, fase actual del capitalismo. En Problemas del Desarrollo (pp. 99-122). Vol. 15, No. 60. Instituto de Investigaciones Económicas, Universidad Nacional Autónoma de México.




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