Sin trabajo, sin pensiones y sin vida. El futuro de la clase trabajadora bajo el capital

Esta semana se han publicado los datos referentes al empleo en Marzo, publicados por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), según el cual continúan registradas 4.094.770 personas desempleadas. Esta cifra supone un descenso mensual de 58.216 personas con respecto a febrero (-1,4%) y el dato interanual sigue mostrando un descenso del 8%, es decir, 357.169 parados registrados menos que en marzo de 2015.

Solo el 9,9% de los contratos registrados, sin embargo, son indefinidos y únicamente el 5,7% del total son indefinidos a tiempo completo, por lo que el 90% del empleo que se crea actualmente es temporal, esto es precario e insuficiente para la vida de los trabajadores del estado español.

Las reformas laborales, iniciadas en el gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero y potenciadas después por la administración de Mariano Rajoy, están cumpliendo con sus objetivos de una forma precisa e implacable, sangrando al máximo a la clase trabajadora del país en favor de los monopolios mientras estos buscan nuevos mercados donde expandirse y lograr mayores cuotas de beneficios.

El último y más claro caso es el del banco Santander que, no contento con los 5.966 millones de beneficios obtenidos en 2015 -un 2,6% más que en 2014-, ha decidido cerrar cerca de 450 oficinas en España y hacer un “ajuste de la plantilla”, es decir un ERE, que podría llegar a los 2.500 trabajadores. Mientras explota al máximo a los trabajadores del mercado español, gracias a las reformas laborales, se expande por el mercado latinoamericano donde ya obtiene el 30% de sus beneficios sangrando, como no, a los trabajadores de esa región.

Las recientes noticias sobre desviación del déficit público de 2015, además, abocan al futuro Gobierno a un nuevo “ajuste”: bajar del 5,16% del PIB al 2,8% este año, para lo cual es necesario reducir el déficit en 23.600 millones, tanto como en 2012, cuando el Partido Popular realizó los criminales recortes en sanidad y educación.

Mientras el empleo se reduce a un ritmo ridículo, la precariedad y la miseria aumentan y, por lo tanto, las aportaciones a la Seguridad Social disminuyen vertiginosamente (son las peores cotizaciones a la Seguridad Social desde el año 2011) lo que supone una quiebra total del ya inexistente “Estado del bienestar” -que sólo ha tenido razón de ser en contraposición con la extinguida Unión Soviética-. Así, el fondo de las pensiones ha disminuido un 38% pasando de 66.815 a 41.634 millones entre 2011 y 2014 y la proyección, por supuesto, sigue en descenso.

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Este fenómeno es global, no es cosa del estado español en exclusiva, y ya escuchamos voces acreditadas del imperialismo como la de Christine Lagarde diciendo que “los ancianos viven demasiado y eso es un riesgo para la economía global, hay que hacer algo ya” o Taro Aso, responsable del área económica el gobierno japonés de Shinzo Abe, que pidió a los ancianos del país nipón que «se den prisa en morir». Todos ellos saben que el sistema capitalista es insostenible y ya ha caducado históricamente y, como siempre, van a tratar de mantenerlo en pie todo lo posible aun a costa de ancianos, enfermos o niños -como podemos comprobar a diario-.

Sin trabajo, sin pensiones y sin vida, este es el futuro que nos puede ofrecer el capital a los trabajadores del mundo. A nuestra clase, ya sea de este país o de cualquier parte del mundo, no nos queda otro camino que el de la lucha por derribar este inhumano sistema socioeconómico, el capitalismo, y construir con toda nuestra fuerza, abnegación y creatividad -que hoy demostramos a diario y nos roba el explotador- el socialismo que nos libre del cáncer que sufrimos, que no es otro que la burguesía explotadora.

D. García – Secretario de Agitación y Propaganda del Comité Central del PCOE




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