Socialfascistas

Históricamente, el papel de la socialdemocracia dentro del movimiento obrero fue, y es, la de apagafuegos del capitalismo. Cuando se agudizan las contradicciones en el seno del régimen capitalista, la socialdemocracia acude al dictado de los intereses del capital para inocular el veneno ideológico burgués en los sectores más avanzados de la clase obrera y los sectores populares, y así mantenerlos atados al yugo y las cadenas (o al yugo y las flechas, si hablamos del Estado Español) que el capitalismo les impone. Fue por esto que el movimiento comunista internacional acuñó un término, en los años 30,  que viene que ni pintado en el momento en que nos encontramos: el de socialfascistas.

 

Así, en el contexto general del Estado fascista español, en cuanto que el Régimen del 78 ha sufrido un cuestionamiento de uno sus pilares básicos, en este caso la unidad nacional o unidad de mercado, los diferentes corifeos socialfascistas han saltado contra la disidencia y contra el movimiento de solidaridad internacionalista con más ahínco que la propia extrema derecha.

 

Así, el socialfascista Alberto Garzón, se expresaba en la prensa burguesa, esa prensa que ofrece generosos altavoces al socialfascismo a la vez que criminaliza a la disidencia y la silencia, en que el President Puigdemont, no podía irse de rositas ante los hechos derivados del cumplimiento por parte del político catalán del mandato democrático emanado tanto del Parlament catalán como de la voluntad mayoritaria expresada por dicha nación en el referéndum del 1-0. Represión “de rostro humano”, es lo que pide este señor.

 

Sin embargo, estas posturas del socialfascismo no nacen de la noche a la mañana. Procede de la tradición histórica de aquellos que traicionaron al marxismo-leninismo en el Estado Español. Así, el “histórico”(histórico para la infamia, se entiende) Justiniano Martínez, vieja “gloria” del socialfascismo que traicionó a la clase obrera durante la Transición, miembro de los vendeobreros CCOO y liquidador del PSUC, negaba la existencia de presos políticos en el Estado Español desde el año 1976, vendiendo a la cloaca fascista que es el Régimen del 78 como un paraíso de las libertades, de la democracia y la voluntad popular. Asimismo, calificaba a los miles de presos políticos que han pisado las cárceles españolas desde esa fecha de “terroristas”. Para él, sindicalistas, comunistas, anarquistas, soberanistas de las distintas naciones oprimidas, etc, es decir, toda la amalgama de personas que han sufrido la represión, la cárcel e incluso el exterminio físico no son más que “los del tiro en la nuca”.

 

Por sus hechos los conoceréis. Todos estos socialfascistas que ahora se escudan en el folclorismo soviético y en la fraseología huera, no son más que los mismos que vendieron al movimiento popular en los años de la farsa conocida como “Transición”, ya sea con los mismos rostros, o con nuevas caras puestas ahí para ocultar la podredumbre ideológica  y el descrédito de los anteriores.

 

Es tarea de todo revolucionario consciente el aislar y el luchar contra los socialfasciatas, no concederles ningún espacio, no llegar a ninguna entente con ellos, sino considerarlos como lo que son: la pata “izquierda” de un Régimen enemigo de nuestra clase y de los sectores populares que hay que derribar.

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

 




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