La explotación del capital no cesa ni en tiempos de pandemia

En estos días, pese a la grave situación que vivimos, la maquinaria del capital no cesa. En los medios de comunicación a lo largo y ancho del país no paramos de ver cómo se alaba la “contribución” de empresarios con respecto a la lucha contra el coronavirus. Incluso representantes políticos como la presidenta de nuestra Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, alaba estas acciones por parte de la burguesía, incluso de grupos fascistas asesinos como el Frente Atlético.


Los medios muestran las donaciones de grandes burgueses como Amancio Ortega; dan alabanzas a las actuaciones brutalmente agresivas y violentas de las fuerzas policiales, las cuales han sufrido un repunte estos días; dan voz a personajes que se erigen como profesionales y conocedores supremos de la situación que terminan siendo peones del fascismo para difundir su mensaje… En definitiva, sale a la palestra lo más repulsivo de nuestra sociedad y los grandes olvidados siguen siendo los de siempre: los trabajadores.

La mayoría de trabajadores se están exponiendo cada día al virus, yendo a trabajar en un transporte público abarrotado y con empresas que no cumplen ni unas mínimas condiciones higiénicas que puedan garantizar la salud de los trabajadores. Muchos tuvieron (y tienen) que seguir trabajando pese a formar parte de sectores que no son esenciales en una situación como la que nos encontramos, pero para la burguesía y su Estado la economía es lo primero y la salud de los trabajadores es algo secundario.

La situación de los trabajadores de los denominados sectores esenciales no es mucho mejor. En la televisión se les llama héroes, se les aplaude todos los días, políticos y personajes famosos salen en redes dándoles las gracias… Esto no es más que una cortina de humo para tapar el penoso estado en el que se encuentran trabajando los sanitarios por culpa de años y años de recortes.

Todas estas “muestras de afecto” no son más que el resultado de romantizar una situación de explotación laboral extrema. No es héroe el sanitario que trabaja 24 horas sin parar, ni la cajera que trabaja 10 horas seguidas sin parar a un ritmo frenético, ni el ‘rider’ al que su empresa obliga a seguir repartiendo cosas completamente innecesarias actualmente; todos ellos son trabajadores explotados, obligados a poner su salud al límite más extremo posible.

Si en vez de aplaudirles nos paráramos a escucharles, sabríamos todo lo que están sufriendo los trabajadores durante esta pandemia. Sabríamos la estafa del hospital de campaña montado en el Ifema (montado en su mayoría por trabajadores del Ifema y voluntarios, y no únicamente por la UME, como se ha comentado a lo largo de estas semanas), el cual la presidenta Ayuso no ha parado de alabar y de engrandecer a base de falsedades. Los sanitarios destinados aquí denuncian que los pacientes están hacinados, que ellos están expuestos a los pacientes con coronavirus y que sufren una gran escasez de recursos materiales, entre otras cosas. Hasta tal punto llega la falta de material que los sanitarios del Ifema se tienen que “proteger” con bolsas de basura, con el evidente riesgo que esto conlleva. No es de extrañar, viendo estas penosas condiciones, que los sanitarios se estén infectando en masa.

Y como ellos, miles de trabajadores se están exponiendo a contagiarse o incluso morir por las deficientes condiciones laborales que padecen. Al igual que los sanitarios, los trabajadores de supermercado se están infectando debido a la pésima planificación del Estado y de las empresas de alimentación, que, principalmente durante las primeras semanas, dejaron a los trabajadores completamente expuestos, sin el material higiénico necesario, ante cientos de personas que se abarrotaban a comprar. Y como ellos, los riders y los repartidores en general, que tienen que ir casa por casa a entregar paquetes con el peligro que supone el hecho de que en su trabajo no se pueda mantener una distancia de seguridad necesaria.

No hay pandemia que frene el terrorismo patronal. Como siempre, son los trabajadores los que se parten la cara trabajando para mantener a la sociedad estable, sufriendo riesgos innecesarios y alentados por una patronal y un Estado criminales que superponen sus beneficios frente a todo lo demás. ¿Dónde están los empresarios en esta crisis, aparte de realizando ERTEs? ¿No eran ellos los que generaban la riqueza? ¿Por qué no trabajan ellos en vez de sus trabajadores?

Que todo esto se nos quede en la memoria. La próxima vez que salgas a aplaudir al balcón acuérdate de todos los criminales que están haciendo que los trabajadores mueran completamente abandonados. No romanticemos la explotación laboral, ni ahora ni nunca. Que paguen los criminales que por sus decisiones en favor de la economía están matando a miles de trabajadores.

Los trabajadores, que estamos demostrando -ahora y antes- que somos quienes producimos todo a pesar de cualquier dificultad, no vamos a salir de esta misera hasta que no acabemos con la raíz de nuestros problemas, que es el sistema capitalista de producción. La clase obrera debe organizarse y conformar, junto con jubilados, estudiantes, parados, campesinos… su propio poder mediante un Frente Único del Pueblo que pueda construir el socialismo que nos libre de esta miseria y explotación capitalista y logremos la vida digna que nos merecemos.

¡No más explotación y miseria!
¡Salud y dignidad para la clase obrera!
¡Por el Frente Único del Pueblo!


Comité Local del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Madrid




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