Sobre la educación pública, la educación concertada y la educación privada

La Revolución Francesa, en 1789, marcó la casilla de salida para el establecimiento del capitalismo a escala global. Las relaciones de producción cambiarían progresivamente en todo el mundo, una nueva clase dominante ocuparía el poder, la burguesía, y la vieja estructura del feudalismo, ideada y ejecutada por los partidarios del Antiguo Régimen, no era capaz de satisfacer las necesidades de la nueva estructura económica. Es por ello que, junto con las revoluciones democrático-burguesas, llegaron cambios en todos y cada uno de los ámbitos de la vida social y económica, incluyendo la educación. Por primera vez, se consideraba la educación como un pilar el cual el Estado debería garantizar y tomar parte. Esto no es casual, puesto que a medida que la industria del capital iba avanzando y necesitando su maquinaria de una educación más sofisticada, la educación primaria y secundaria formarían parte, cada vez más, de la vida cultural de los trabajadores y demás clases.

En España, la onda de choque de las revoluciones democrático-burguesas no se hizo esperar y ya en 1821 se establece la educación como igual, universal, uniforme, pública y libre. Debido a la época de juventud del capitalismo ascensional, la modernización del Estado y sus avances sociales se verían afectados en numerosas ocasiones en los diversos tira y afloja contra el Antiguo Régimen. Sin embargo, se observa una tendencia clara en la voluntad de acabar con el analfabetismo y de modernizar a la población. Es por ello que, una vez perdidas las últimas colonias asiáticas y americanas, era común escuchar la frase salvar a España por la escuela, relacionando claramente el impacto que tiene la educación en la economía nacional.

El punto álgido de la educación española llegó durante la Segunda República, estableciéndose la educación como gratuita, obligatoria y laica. Sin embargo, el bienio conservador, el golpe de Estado fascista, la posterior guerra civil y la dictadura fascista de Francisco Franco supusieron un parón, sobre todo, en materia ideológica y política. Para arrojar algo de luz sobre este tema: las garras de la Iglesia recuperaron un estatus digno del Antiguo Régimen en el sistema educativo, se fomentaba el elitismo y el chovinismo e, incluso, los rectores de las universidades debían ser obligatoriamente afiliados a las FET y de las JONS. Sin embargo, la estructura básica de la Educación de la Segunda República siguió intacta. Es por ello que, a pesar de las dificultades materiales de la posguerra, las tasas de analfabetismo siguieron disminuyendo en esta época, aunque más lentamente. En este período cabe destacar que una vez desarrollados los cimientos de la estructura monopolista de Estado y con objetivo de componer ya una industria nacional fuerte, en la segunda mitad de la dictadura franquista comienzan una serie de Leyes Educativas que mejorarán el aperturismo de la enseñanza, incentivarán la construcción de escuelas y mejorarán la accesibilidad en la Universidad a ingenierías y arquitecturas. Una vez más, vemos la ligazón inseparable del desarrollo de la industria con la educación, encontrando en esta última el canal que tiene el capitalismo para obtener mano de obra cualificada. Es decir, que la calidad y la accesibilidad de la educación están subyugados a la necesidad de la empresa privada y, en definitiva, de la burguesía. La burguesía marca, entonces, el límite de lo que pueden o no pueden saber los desposeídos.

Con el fin de la dictadura y el inicio de la “dictablanda” (desde la mal llamada Transición hasta nuestros días), se han sucedido en el territorio español siete reformas educativas que han bailado al compás del turnismo dinástico marcado por el Partido Popular (antes llamado Alianza Popular) y por el Partido Socialista Obrero Español, hasta el punto en que en la actualidad conviven dos leyes educativas: la LOE, que data del 6 de abril del 2006, y la LOMCE, aprobada el 9 de noviembre del 2013. Todas ellas atienden, ahora, a un objetivo completamente distinto del que hemos visto. Con el inicio de la desindustrialización por parte del Gobierno de Felipe González, comienza una etapa en la que la accesibilidad y la calidad de la enseñanza pública se van deteriorando en pos de la enseñanza privada. Esa es la razón por la que, por ejemplo, el número de estudiantes universitarios CTIM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) cada curso escolar baja más, ya que la industria en esos ámbitos a nivel español es cada vez más limitada y precarizada. A su vez, los recortes educativos para “mejorar el gasto público” no favorecen esta situación. Es entonces cuando los monopolios tienden su mano envenenada a la educación pública para asegurar su supervivencia y dirigir lo que ellos llaman “talento” al beneficio de empresas situadas en otros territorios del mundo que sí están industrializados o tienen tendencia a hacerlo. Así es cómo la educación pública se convierte en privada o semi-privada.

Pero no sólo la educación superior está afectada por el capitalismo. En España, en lo referido a la educación primaria y secundaria, conviven tres tipos de centros educativos: los públicos, los privados-concertados y los privados.

Expondremos brevemente las diferencias existentes entre cada uno de los centros:

• Los centros públicos son entidades públicas del Estado, por lo que están financiados por el mismo. De esta forma, la educación presume de ser gratuita, aunque realmente no lo es, puesto que el material escolar (que llega a rozar los 600 euros por curso) y las tasas de gestión de los exámenes como la Selectividad no los cubre la administración. Este tipo de centros representan alrededor del 69% de los centros de enseñanza secundaria en España y, normalmente, el acceso a los mismos se designa por zona de empadronamiento.

• Los centros privados-concertados son empresas educativas privadas que reciben subvenciones públicas del Estado. La matrícula en ellos, con la ley en la mano, es gratuita, pero en la práctica, la inmensa mayoría de los centros cobra una mensualidad a sus alumnos, infringiendo la ley. Además, el acceso a estos centros pasa por unos criterios de selección y casi el 90% de dichas entidades son católicas. El material escolar tampoco se le proporciona al alumno. Estos centros son el 28% del total.

• Los centros privados son empresas privadas que no reciben ningún tipo de subvención. La matrícula de los alumnos es de pago y tienen que pagar el material escolar. El acceso a estos centros también pasa por unos criterios de selección. Estos centros son el 3% del total.

Habiendo ya realizado este pequeño esbozo del panorama educativo en nuestro país, cabe comentar que, como es evidente, el PCOE rechaza todas y cada una de las instituciones privadas-concertadas y privadas, que utilizan la enseñanza y los fondos públicos como medio para obtener beneficios económicos privados, ocupando un porcentaje del gasto educativo inaccesible a las clases más humildes. Además, señalamos y denunciamos el adoctrinamiento religioso que se realiza a los alumnos que acuden a estos centros ya que, como hemos comentado, la dirección de la mayoría de los mismos proviene de instituciones de la Iglesia.

Sin embargo, como comunistas, nuestra crítica no puede acabar aquí. Como hemos expresado a lo largo de este artículo, la educación en el capitalismo atiende a los monopolios y, por ende, a los dueños de los medios de producción: la burguesía. Tratar a la educación pública de este Estado fascista como si la hubieran tocado una varita mágica y fuese todopoderosa y loable sería caer en el idealismo de la inmensa mayoría de la izquierda española y mundial, que encuentran en la defensa de instituciones públicas unos eslóganes fantásticos para engañar al pueblo trabajador y poder llegar al Congreso de los Diputados para ser fieles sirvientes de la burguesía.

Hasta ahora hemos planteado cómo lo público se convierte poco a poco en privado, lo cual afecta, sobre todo, a la accesibilidad de la educación, pero debemos responder también otra pregunta: ¿Existe una educación pública ética bajo el yugo del capital? Para responder esta pregunta, es imprescindible realizar un paralelismo con la siguiente cita de Vladimir I. Lenin:

«Es lógico que un liberal hable de «democracia» en términos generales. Un marxista no se olvidará nunca de preguntar: “¿Para qué clase?”»

Es aquí, entonces, cuando nos preguntamos: la educación, dirigida eminentemente por el Ministerio de Educación enraizado en el Estado burgués, es ética… ¿para quién?

Si tuviéramos que realizar un listado de todas y cada una de las manipulaciones y mentiras que existen en los libros de texto y, en general, en la Educación de los países capitalistas, no habría red telemática capaz de transmitir tanta cantidad de datos. Sin embargo, no debemos sacar sólo la conclusión superficial relacionada con los intereses privados que tienen las editoriales de los libros, sino que es necesario ver el entramado que existe en la propia Educación y la complicidad de las instituciones del Estado en consonancia con los monopolios para negar a los hijos de la clase obrera su propia historia. Cualquier tipo de educación proveniente de la burguesía moldea al obrero a su imagen y semejanza.

Mostraremos un par de ejemplos que ilustren lo que estamos hablando:

• En 2011, la editorial Santillana publicaba en uno de sus libros dirigido a alumnos de seis años los siguientes fragmentos:

“(en referencia a Federico García Lorca) Poco después de terminar su última obra de teatro ‘La Casa de Bernarda Alba”, Federico murió cerca de su pueblo durante la guerra de España”.

“(en relación a Antonio Machado) …se fue a Francia con su familia. Allí vivió hasta su muerte”
.

Es decir, ya desde que comenzamos a tener uso de razón se nos manipula la Historia de dos figuras del movimiento obrero español, el primero de los cuales fue fusilado mientras que el segundo tuvo que exiliarse por la persecución ideológica que se practicó en la dictadura fascista.

• En un libro de la editorial Almadraba aparecen los siguientes comentarios en un epígrafe dedicado a las causas del desempleo:

“El mayor nivel de competencia que implica el aumento del comercio internacional obliga a las empresas a reducir costes y efectuar recortes en sus plantillas.

La utilización de avances tecnológicos que permiten reducir la mano de obra necesaria en el proceso productivo.

La incorporación de la mujer al mundo laboral que ha incrementado considerablemente la oferta de trabajo disponible.

La llegada a los países industrializados de mano de obra de países del Este, de Asia, de Suramérica y de países subdesarrollados ha intensificado el problema del paro.”

Vemos como, efectivamente, a pesar de que la educación sirve para adquirir ciertas capacidades útiles en la sociedad contemporánea (lectura, escritura, ciencia…), al mismo tiempo se nos comienza a adoctrinar para el mundo laboral desde muy jóvenes. Desde justificar el desempleo por la competencia de la empresa (argumento que se repite hasta la saciedad en la sociedad capitalista y que hace más de 150 años ha sido refutado por Carlos Marx), hasta culpar directamente a la mujer o a los inmigrantes del aumento del desempleo. No sólo se nos niega explícitamente la teoría marxista, sino que se pretende además enfrentar a los trabajadores entre sí en función de su sexo y su raza con las mentiras más reaccionarias que se pueden desempolvar. Esto atiende, claramente, a los intereses de la clase dominante burguesa.

Como estos ejemplos existen miles: los insistentes ataques contra el bloque socialista, la demonización del camarada Stalin… Incluso en la propia LOMCE existe una competencia a evaluar llamada “Sentido de iniciativa y espíritu emprendedor”, lo que ya es un paso más hacia la inoculación de la ideología reaccionaria burguesa en los futuros proletarios.

Además, la segregación del alumnado se hace cada vez más latente también en la educación pública. Las constantes reformas educativas tienen también el objetivo de separar al alumnado de una forma completamente metafísica. Cada vez a más temprana edad los alumnos tienen que elegir la especialidad que les sea de mayor utilidad para el mercado laboral, para el oficio que a ellos les gustaría desempeñar en esta sociedad, que se separan en aplicadas y académicas, ciencias y letras. No se habla en términos de desarrollo cognitivo de los alumnos, se habla de utilidad de las asignaturas. Pero, entonces, ¿el griego y el latín no le es útil a un físico? ¿las proporciones matemáticas no son acaso un pilar fundamental de la figuración artística? ¿No merece un alumno que desea ser filólogo conocer el método científico para futuras investigaciones? Para el capitalismo educar simultáneamente en humanidades y ciencias es un sinsentido, no entra en su fórmula de optimización de recursos. No quieren un campo de visión de 360º para el trabajador, un mundo de posibilidades, de conocimiento y cultura, quieren su estrechez de miras, educar única y exclusivamente para trabajar. Y aquellos hijos de obreros que sufran algún tipo de diversidad física o mental, por mucha propaganda y leyes sobre la inclusión del alumnado que intenten promover, para ellos no son fuerza productiva en su totalidad. Así lo manifiesta la Organización de las Naciones Unidas: España excluye a los alumnos con discapacidad del sistema educativo.

Con todo esto, llegamos a la conclusión de que no es suficiente una educación pública para nuestros alumnos, no es posible que la clase que actualmente desborda las instituciones del Estado, la burguesía, nos eduque a nuestro gusto. El carácter de esta educación debe ser popular y de clase, sin que se nos niegue ni una sola gota de la sangre con la que teñimos la historia proletaria. Sin embargo, todo esto no es posible de mano de la reforma como muchos charlatanes socialdemócratas afirman una y otra vez en campaña electoral, sino que es necesario tumbar a este sistema y construir uno nuevo. De ahí la necesidad que tiene la clase obrera de organizarse y construir un Frente Único del Pueblo que compita y tumbe de una vez por todas el sistema capitalista que en España toma la forma de fascismo, que establezca una educación realmente gratuita y universal, una educación socialista, en la que los trabajadores nos veamos como compañeros inseparables y que nos permita conocer nuestra historia. La tierra, las fábricas, los colegios… todo para quienes hacen este mundo girar día sí y día también.

¡Contra la educación burguesa!
¡Combatamos el adoctrinamiento en las aulas!
¡Por el socialismo!


Secretaría de Movimiento Obrero y de Masas – Área de Administraciones Públicas – del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Referencias:

Evolución del sistema educativo español
La educación de la Segunda República
La educación en el franquismo
STEM, ¿por qué no?
España excluye a los alumnos con discapacidad en el sistema educativo, según la ONU
De la LGE a la LOMCE: Así son las siete leyes educativas españolas de la democracia
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