El fascismo tras la caridad

A pesar de que las consecuencias a día de hoy no se pueden percibir por completo, está a la vista de todo el mundo que la mal llamada crisis del coronavirus (puesto que la crisis es del capitalismo) ha pegado muy fuerte a la clase trabajadora: hoy más de 2’5 millones no pueden comer carne o pescado tres veces por semana. La realidad, a pesar de que la propaganda del gobierno “más progresista de la historia” insinúe lo contrario, es que el proletariado cada vez agoniza más mientras el Estado español le regala el dinero a los empresarios.

En su más profunda inconsciencia, puesto que desgraciadamente es el momento histórico en el que nos encontramos ahora, la clase obrera ha hecho valer su gen revolucionario organizándose para paliar otra curva de la que no se habla en los medios de comunicación: la curva del hambre. Es así como, por ejemplo, en Aluche los vecinos se organizaron, ante la ausencia del apoyo del municipio, para llevar a cabo repartos de artículos no perecederos a aquellos que más lo necesitaban, fenómeno que en los periódicos se etiquetó como “colas del hambre”.

Desgraciadamente, la recogida y entrega de comida ha sido también una forma de proceder bastante común para otros organismos de corte fascista como Hogar Social Madrid o Frente Obrero. Tanto los unos como los otros, utilizan la necesidad de los trabajadores y un lenguaje izquierdista para alejarlos de la lucha revolucionaria y aleccionarlos en la reacción y el chovinismo, fortaleciendo de esta forma la ideología burguesa dentro de la mente de aquellos obreros que más contradicciones presentan con la explotación del hombre por el hombre.

El auge de la violencia contra la clase trabajadora como de los grupúsculos que a la menor oportunidad no dudan en alinearse con el Estado español no es casualidad, puesto que la crisis agonizante del capitalismo provoca un profundo avance hacia la reacción, que en la época del imperialismo no reviste otra forma que el fascismo.

Así, desde el Partido Comunista Obrero Español señalamos la presencia fascista dentro de las llamadas colas del hambre como un síntoma del duro camino que todavía hay que recorrer para llevar a cabo la Revolución Socialista. Hoy la organización en el Frente Único del Pueblo cobra una importancia como punta de lanza contra la reacción, pues la clase trabajadora organizada podrá echar abajo el capitalismo y sus cachorros fieles, así como construir una sociedad basada en la propiedad social.

 

¡Fuera fascistas de la faz de la Tierra!

¡Por la construcción del Socialismo!

 

Comisión del Movimiento Obrero y de Masas del PCOE




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