El PCE contra el movimiento antifascista

Ayer, durante la charla de Enrique Santiago – Secretario General del PCE –, Elena Cortes – exconsejera de Vivienda de la Junta de Andalucía – y Pablo Iglesias – exvicepresidente segundo del Gobierno – en la fiesta anual del PCE, el movimiento antifascista interrumpió el charloteo de éste último al grito de “¿Dónde está el cambio? ¿Dónde está el progreso?” y desplegando una pancarta en la que podía leerse “Podemos y PCE. Sois Gobierno, ¡Perpetuáis la represión!”.

La exigencia del movimiento antifascista no era otra que la amnistía total de los presos políticos del Estado español a la par que se denunciaba que la vorágine represiva del Estado se ha endurecido más con el gobierno de coalición entre socialfascistas y oportunistas, entre el PSOE y Unidas Podemos, que reprimen con extrema dureza a la clase obrera – como fue ejemplo Linares donde se llegó incluso a disparar con fuego real a los manifestantes – mientras que permiten con total pasividad las campañas fascistas de VOX y las concentraciones abiertamente nazis contra el movimiento comunista, los antifascistas, los inmigrantes o las personas LGTB+. Ante el escrache, el PCE respondió de la única forma que sabe: reprimiendo al movimiento antifascista. Arrebataron con agresividad la pancarta, emplearon la violencia para silenciar las voces discrepantes, usaron a la seguridad del recinto para expulsarlos y los insultaron al grito de izquierdistas de mierda. Esto es lo que el eurocomunismo del PCE tiene preparado para la clase obrera organizada, la represión incluso en los espacios que se venden como “revolucionarios”.

Una vez apaciguado el escrache, Pablo Iglesias agradecía la contundencia empleada contra el movimiento antifascista: me vais a permitir que pida un aplauso para el servicio de orden, defender los espacios de los provocadores es una obligación militante. Las palabras de este sinvergüenza expresan de forma perfecta hasta qué punto el PCE y Podemos son organizaciones podridas de ideología burguesa y anticomunismo. Del mismo modo, sus palabras son herederas directas de las enseñanzas de Julio Anguita, quien defendía entregar a la policía a aquellos manifestantes que “alteraban el orden” durante las manifestaciones.

PCE y Podemos son culpables de formar parte de un gobierno con el PSOE en el que se han mantenido intactas las leyes más represivas del Estado español, no siendo capaces ni de cumplir unas promesas electorales de claro sentido socialdemócrata. No se han detenido los desahucios, no se ha alterado ni un ápice de la Ley Mordaza – al contrario, han implementado la ley mordaza a nivel digital – como tampoco se ha cuestionado la Audiencia Nacional – heredera directa del Tribunal del Orden Público franquista –, la Ley de Partidos, la Ley de Reunión y Manifestación, la Ley de Extranjería o la Ley de Huelga, entre otras cuestiones que son vitales para el movimiento obrero en su lucha contra el Estado de los capitalistas.

Ha sido el PCE, a través de Yolanda Díaz – Ministra de Trabajo, vicepresidenta segunda del Gobierno y destacada militante del PCE – quien ha demostrado estar desde el primer momento al servicio de la patronal de este país, protegiendo al capital pagando los salarios de cientos de miles de trabajadores a través de ERTEs, que posteriormente se convertían en EREs, generando así cada vez más paro y miseria a la clase obrera. Y ha sido Enrique Santiago – Secretario General del PCE y Secretario de Estado para la Agenda 2030 – quien no ha dudado en ningún momento en defender al Estado español y a sus Fuerzas Represoras ante el encarcelamiento del rapero y poeta comunista Pablo Hasél.

El oportunismo se “renueva” cambiando de nombres, pero permanece su esencia reaccionara como la pata izquierda del sistema, desvelando en cada ocasión en la que se azuzan sus contradicciones su putrefacción ideológica y su rechazo al marxismo-leninismo. Ya no están Santiago Carrillo, Julio Anguita, Ignacio Gallego o Dolores Ibárruri, pero tenemos a Enrique Santiago, Alberto Garzón, Pablo Iglesias y Yolanda Díaz. Estas nuevas caras del eurocomunismo y la socialdemocracia no cesarán en su empeño de blanquear el fascismo y a su Estado, negando que en el Estado español hay perseguidos y presos políticos por el hecho de ir políticamente contra el sistema capitalista y contra el Estado de la burguesía, y más concretamente en el caso de Hasél, también contra la monarquía borbónica, totalmente podrida de corrupción y cuyo poder fue transferido por el dictador Francisco Franco.

Actualmente, el PCE es un cadáver andante que se sostiene única y exclusivamente porque la burguesía necesita a ese partido político como una herramienta para embrutecer ideológicamente al proletariado y hacer que éste se desvíe de la senda de la revolución. En la actual sociedad burguesa, donde las contradicciones de clase están ya desenvueltas, únicamente puede existir la dictadura de la burguesía, de la minoría explotadora, de forma abiertamente fascista o en coalición con la socialdemocracia, o la dictadura del proletariado, de la mayoría explotada. No cabe ningún régimen transitorio: Socialismo o barbarie. En este sentido, el eurocomunismo del PCE es un agente del imperialismo que busca arrebatar a las masas obreras su espíritu revolucionario en favor de un espíritu pequeñoburgués que sustituya la revolución por la reforma, encubriendo su aberración argumentando que los tiempos han cambiado y que la pequeña y mediana burguesía puede interesarse en coalición con la clase obrera por la instauración del socialismo y que, por tanto, aducen que no es necesaria la dictadura revolucionaria del proletariado.

Los marxistas-leninistas valoramos de forma muy negativa la deriva del 15-M que culminó con la creación de Unidas Podemos, pues el eurocomunismo y la socialdemocracia debilitaron al proletariado con el fin de “conquistar” una parte del Parlamento y conseguir una serie de tibias reformas económicas de un Estado que pedía a gritos ser derrocado de manera revolucionaria ante la absoluta bancarrota económica y la crisis de legitimidad monárquica y política a causa de los continuos casos de corrupción.

PCE y Unidas Podemos son partidos oportunistas que han llegado a la conclusión de que la contradicción principal del sistema es la que se da entre la burguesía neoliberal o de extrema derecha, y aquella otra que se autodenomina como progresista o democrática. De ahí que la salida a la crisis estructural del capitalismo la enfoquen en conseguir mediante el parlamentarismo y las elecciones burguesas una correlación de fuerzas favorables, lo que se traduce en un intento patético de volver al “Estado del bienestar” y nieguen que la contradicción fundamental es la que se da entre la burguesía y la clase obrera, entre el capital y el trabajo, entre el imperialismo y el socialismo.

Es más que evidente que la única forma de impedir hoy la continuación de las ofensivas burguesas es el desarme absoluto del aparato burgués de gobierno, de la propia burguesía, a través de la fuerza armada del proletariado a través de su dictadura revolucionaria.

 

¡ABAJO EL GOBIERNO!

¡POLICÍA PARA QUÉ, SI YA ESTÁ EL PCE!

¡LIBERTAD Y AMNISTÍA PARA TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS!

Madrid, 26 de septiembre de 2021

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




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