Un sello que los retrata a todos

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La empresa estatal Correos determinó lanzar una edición de 135.000 sellos conmemorativos del centenario del nacimiento del Partido Comunista de España (PCE) cuyo primer día a la venta en las oficinas de esa empresa debería haber sido el lunes 14 de noviembre.

Sin embargo, el Estado a través de su poder judicial, concretamente la jueza del Juzgado 30 del contencioso-administrativo de Madrid, ha determinado secuestrar el lanzamiento del sello con un auto donde suspende cautelarmente la emisión de dicho sello que conmemora el siglo de existencia del PCE, donde la jueza sin tan siquiera entrar a valorar el fondo del asunto, rauda y veloz, accede a satisfacer las pretensiones de la organización reaccionaria Abogados Cristianos, una de las diferentes organizaciones que estructuran socialmente al fascismo.

La esencia ideológica del fascismo es el anticomunismo, que es la expresión de los intereses del capitalismo monopolista en su cruzada contra las fuerzas del socialismo, del progreso social y contra el movimiento obrero. El anticomunismo exacerbado forma parte esencial del corpus ideológico del fascismo y es la base ideológica de la reacción política del imperialismo y la ideología oficial de los Estados imperialistas.

Decía esa organización reaccionaria lo siguiente con respecto a la aceptación de la Judicatura de su pretensión de impedir la distribución del citado sello:

 

Es evidente que el problema de esa organización, más que con el PCE – que ha acreditado en las 6 últimas décadas un oportunismo sobresaliente, siendo profundamente antimarxista – es con el comunismo, como organización anticomunista que es. Y no solo hace gala de un gran anticomunismo sino también de una gran dosis de revisionismo histórico, falseando la historia, divisas propias de la ideología fascista.

La naturaleza fascista del Estado se evidencia nuevamente, al igual que el carácter clasista de la judicatura por el que contrasta la celeridad con la que los jueces atienden a las demandas de los reaccionarios con la tardanza en tomar medidas cautelares en los juzgados de lo social cuando se agreden a los trabajadores y a sus representantes unitarios y sindicales.

Pero lo que es verdaderamente criminal para la clase obrera, incluso más que el fascismo, es el oportunismo. En este sentido, la oportunista Yolanda Díaz indicaba:

Y el no menos oportunista Alberto Garzón señalaba lo siguiente:

¿A qué democracia se están refiriendo estos dos oportunistas? Esa es la democracia y su Constitución de la que el PCE fue “padre”, la democracia donde el pueblo trabajador está totalmente despojado de poder, esa democracia donde se secuestran publicaciones, se cierran medios de comunicación populares a la par que se abren medios desde donde se propaga la ideología fascista, cuando no los dueños son directamente fascistas declarados, esa democracia que niega el derecho al trabajo a la mayoría del pueblo al que condena al empobrecimiento y la miseria, esa democracia donde se desahucia a los trabajadores de sus casas, donde se roba inmisericordemente a la clase obrera y se entrega el dinero público a los bancos y a los grandes capitalistas. Esa democracia donde se niega el derecho de las naciones a la autodeterminación y donde, sin ir más lejos, los jueces atienden raudos y veloces todo tipo de denuncia de cualquier organización reaccionaria para atacar a la clase obrera y al comunismo, como por ejemplo es este capítulo del sello de Correos conmemorando el centenario del Partido Comunista de España. Esa democracia es la que reivindican Alberto Garzón y Yolanda Díaz, que en realidad no es más que un Estado profundamente reaccionario, cuya ideología es el fascismo, enemigo de la clase obrera donde los fascistas no dudan en judicializar la política y la ideología, demostrando que las leyes y los jueces son un mecanismo óptimo de represión ideológica y política, acreditando que no existe democracia alguna, sino reacción máxima, persecución de toda ideología que cuestione al capitalismo putrefacto, que aspire a romper las cadenas de la explotación capitalista y toda la podredumbre que ésta genera.

Sin duda, el sello de Correos del centenario del PCE y los sucesivos hechos, no solo acreditan la esencia fascista del Estado, sino también la naturaleza del PCE. ¿Acaso un Estado reaccionario y profundamente anticomunista como el español, y una Empresa pública de ese Estado, promocionaría a un partido que realmente fuera revolucionario, rupturista y persiguiera la destrucción del capitalismo, la conquista del socialismo, despojando a la burguesía del poder e imponiendo la dictadura del proletariado? Es evidente que no lo haría. Como es evidente que el Estado español hoy es la continuidad del Estado franquista, un Estado que sigue dominado por los fascistas, fundamentalmente en la Judicatura y en el Ejército, a los que no les valen, tan siquiera, los traidores del pueblo, los oportunistas. Tal es el nivel reaccionario del Estado español.

Pero a pesar de la supuesta pelea entre fascistas y oportunistas, tanto unos como otros manifiestan una fidelidad inquebrantable para con el Estado y, consecuentemente, su ideología, que no es otra que el fascismo. Oportunismo y fascismo son dos caras de la misma moneda, la moneda del capitalismo putrefacto, del imperialismo.

Ninguno de ellos cuestiona al imperialismo, ninguno de ellos cuestiona la propiedad privada sobre los medios de producción, ninguno de ellos cuestiona la dictadura de los monopolios y, sin duda, todos ellos son acérrimos defensores del Estado.

Nos encontramos en un momento preelectoral, donde en medio año se celebrarán elecciones municipales y elecciones en muchas comunidades autónomas, así como a lo largo de ese año se celebrarán las elecciones generales. Y es en este contexto donde acontece este hecho del sello de Correos secuestrado cautelarmente por la Judicatura.

Por un lado la parte más reaccionaria, la parte más fascista, se fortalece con esta acción. Y por el otro, se pretende fortalecer a la pata oportunista, una pata fundamental para engañar a la clase obrera y encauzarla por la vía del sistema, de un Estado putrefacto.

El fascismo es la única vía que los monopolios disponen para tratar de sostener su decadente sistema, que realmente no es más que la constatación de la putrefacción del sistema, de su máxima descomposición, de su fase terminal. El oportunismo, donde una minoría traidora antepone sus intereses particulares, las migajas que los capitalistas les otorgan a cambio de vender a la clase obrera, es indispensable para el Capital, para la reacción, puesto que desvertebran a la clase obrera, la individualizan, la fraccionan y la conducen al legalismo, al redil del sistema castrándola ideológicamente, desviando a la clase obrera de la senda de revolucionaria, de la senda de la toma del poder, del socialismo.

Los hechos de este sello de Correos secuestrado cautelarmente por la Judicatura a petición una organización reaccionaria retrata el panorama: Un Estado abiertamente fascista, una judicatura reaccionaria heredera de la franquista, un fascismo movilizado que es enormemente anticomunista y unos oportunistas que requieren de acciones como estas para mediante la indignación popular tratar de nutrirse de cara al momento electoral que se avecina, que es lo único que realmente les preocupa, a la par que salen a reivindicar sin fisura alguna a ese Estado por el que, supuestamente, dicen ser agredidos pero que en realidad lo que hace es sostenerles.

Podemos, PCE, IU y otras organizaciones que van de la mano de estas asumiendo de manera total o parcial su falsas consignas, al igual que sus dirigentes son marionetas de los monopolios que están ahí para salvaguardar al sistema y dotarle de oxígeno al  desorientar ideológicamente al proletariado y desviar a la clase obrera del único camino que tiene para su emancipación, para una vida digna: La senda de la lucha por la transformación social, que únicamente puede hacerse efectiva por la vía de la toma revolucionaria del poder por parte del proletariado que ponga en sus manos la propiedad de los medios de producción y donde se reprima sin piedad a los capitalistas y a sus sicarios, entre los que descuellan fascistas y oportunistas.

 

¡GUERRA A MUERTE CONTRA EL FASCISMO Y EL OPORTUNISMO, DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA IMPERIALISTA!

¡POR EL DESARROLLO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 17 de noviembre de 2022

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




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